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    Medita un poco este ejemplo:
Un filósofo que estaba
en un monte, o en un valle
(que no importa a la maraña
que esté en bajo o esté en alto),
vio un soldado que pasaba;
se puso a parlar con él,
y al fin de pláticas largas,
le dijo: —¿Posible ha sido,
que nunca has visto la cara
de Alejandro, nuestro César,
de aquel cuyas alabanzas
le coronan de laureles
y rey del orbe le aclaman?
    El filósofo le dijo:
—¿No es un hombre? ¿Qué importancia
tendrá el verle más que a ti?
O si no (para que salgas
desa adulación común),
del suelo una flor levanta,
llévala y dile a Alejandro
que digo yo que me haga
sola una flor como ella.
    Verás luego que no pasan
trofeos, aplausos, glorias,
lauros, triunfos y alabanzas
de lo humano, pues no puede,
después de victorias tantas,
hacer una flor tan fácil,
que en cualquier campo se halla.
PEDRO CALDERÓN DE LA Barca (Madrid, 1600; † 1681)
La cisma[1] de Ingalaterra, jornada 2.ª, escena II
EDICIÓN   Instituto-Escuela
Tipografía de la "Revista de Archivos", Madrid 1922
Fuente: Project Gutenberg (dominio público)
leermas.gif BIBLIO info

notas

  1. cisma, antiguamente usado en femenino: la cisma/el cisma (DLE en línea).


Del mismo libro (L2):
CALDERÓN DE LA BARCA   El ciego  •  Culpar al prójimo de la falta propia  •  Desprecio de la grandeza humana   RAMÓN DE CAMPOAMOR   La carambola  •  El concierto de los animales  •  Los dos gorriones  •  Los padres y los hijos   MANUEL DEL PALACIO   Naturalismo  •  Los pedazos de mármol   CONCEPCIÓN ARENAL   El lobo murmurador   SAMANIEGO   La zorra y el busto   RAFAEL POMBO   El pinzón y la urraca  •  El sol y el polvo   ANTONIO DE TRUEBA   Los tres amigos

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