Lenguaje no sexista
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[Modificar solo esta sección] Definición
Se incurre en lenguaje sexista cuando se emiten mensajes que, por su forma —es decir, las palabras escogidas o el modo de estructurarlas— resultan discriminatorios por razón de sexo.
La lengua española no es sexista, aunque sí lo es, en algunos casos, el uso que de ella se hace. Por ello existen una serie de recursos lingüísticos, no siempre aceptados normativamente, que permiten un uso no sexista del lenguaje.
[Modificar solo esta sección] Género
Las palabras género y sexo no son sinónimos.
El género es:
- En sentido general: conjunto de seres u objetos con rasgos comunes. Sinónimo de clase o tipo.
- En gramática: Una propiedad gramatical que divide los sustantivos y algunos pronombres españoles en masculinos y femeninos.
- En sociología: Una categoría sociocultural (no biológica) que implica desigualdades de todo tipo.
El sexo es una condición biológica de los seres vivos.
Por lo tanto, según la norma, no es correcto decir:
Pero sí lo es:
[Modificar solo esta sección] Violencia de género
Esta expresión se puso en boga a raíz de la aprobación en España de la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que en la legislación anterior se contemplaba como Violencia doméstica.
Hemos de aclarar, sin embargo, que en el nombre de los organismos especializados creados por esta ley se emplea el término violencia sobre la mujer. Son, por tanto, Juzgados de Violencia sobre la Mujer, y no Juzgados de Violencia de Género.
A pesar de lo extendido de su uso, para las expresiones discriminación de género y violencia de género la Real Academia Española recomienda otras alternativas como:
- Discriminación o violencia por razón de sexo.
- Discriminación o violencia contra las mujeres.
- Violencia doméstica.
- Violencia de pareja.
[Modificar solo esta sección] Profesiones
Tradicionalmente existen una serie de profesiones históricamente asociadas a la mujer, insertas en la esfera conceptual de la subordinación o la maternidad: secretaria, enfermera, maestra, etc.; las de más prestigio, generalmente desempeñadas por hombres abogado, ingeniero, etc.
Esto ha provocado una cierta resistencia al femenino sin ningún tipo de base lingüística. En español, la mayoría de las profesiones pueden y deben usarse en femenino. Sin embargo, ha de irse instaurando paulatinamente, a su debido ritmo y con sentido común. Aunque el género de las palabras pueda ser indistinto, ya que se establecen arbitrariamente, por el uso mayoritario y tradicional, no es aconsejable empezar a cambiarlo indiscriminadamente.
Además, deben tenerse en cuenta algunas normas para la construcción de profesiones en femenino, ya que existen algunas formas que han sufrido un desplazamiento en su significado y otras que, por sus características morfológicas, son válidas para ambos sexos.
[Modificar solo esta sección] Referirse a ambos sexos
[Modificar solo esta sección] Los genéricos
Por razones de economía lingüística el español considera el masculino como género no marcado, es decir, sirve para abarcar ambos sexos, por lo tanto cuando decimos:
- Todos los hombres son mortales.
- Los derechos del niño deben ser protegidos.
No estamos presuponiendo la inmortalidad de la mujer, ni se excluye a las niñas de dicha protección, sino haciendo un uso no restrictivo de hombres y niño que incluye al común de los mortales.
Esta característica, aunque correcta, plantea algunos problemas:
- Invisibiliza a las mujeres.
- Genera ambigüedad en algunos enunciados, que debe ser resuelta por el contexto.
Para evitar la ambigüedad, se practica desde antiguo la mención explicita de una palabra en sus dos géneros. Por ejemplo, en el Fuero Juzgo (h. 1250):
- Los mis hermanos & las mis hermanas, de padre o de madre, los tíos o las tías de partes del padre o de la madre, o el sobrino o la sobrina de parte del tío o de la tía, non pueden seer testimonias por mí contra los estranos...
[Modificar solo esta sección] Ejemplos
En lugar de usar alumnos y alumnas, alumnos/as, alumnos(as) o *alumn@s —la forma con arroba se suele considerar incorrecta, ya que la arroba no es un signo lingüístico[1]—, es preferible usar estudiantes.
[Modificar solo esta sección] Véase también
[Modificar solo esta sección] Enlaces externos
- Manual de lenguaje administrativo no sexista. Editado por la Asociación de Estudios Históricos sobre la mujer (Universidad de Málaga) en colaboración con el Área de la Mujer (Ayuntamiento de Málaga).
- «Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer» (2012) Ignacio Bosque
- «La sociedad cambia, la Academia, no», de Mercedes Bengoechea, El País.
- «Un manual no sexista gramaticalmente correcto», de Antonia M.ª Medina Guerra, Diario Sur.









