Wikilengua
Ir a la navegaciónIr a la búsqueda


Los sustantivos llamados nombres propios son una subclase de palabras que solamente designan, sin significar[1], e individualizan a las personas o elementos designados. Por ejemplo, Martínez, Himalaya designan a una persona y a una cordillera respectivamente, individualizándolas.

La distinción entre designación sin significación (nombres propios) y la designación con significación se ve claramente en ciertos casos de juegos de palabras o intentos de conseguir efectos humorísticos relacionando nombres propios con sus correlatos existentes en la lengua común:

Dolores Fuertes de Barriga designa simplemente a un hombre o a una mujer.
dolores fuertes de barriga significa un gran mal en el vientre.

Al atribuir el significado común al nombre propio se logra el efecto humorístico.

1 Nombre propio frente a nombre común[editar]

Es objeto de debate cómo distinguir un nombre común de uno propio, pero como orientación un nombre común se puede aplicar a cualquier persona, objeto o concepto que tiene unas determinadas características establecidas en una definición, mientras que los nombres propios se aplican a individuos concretos (que pueden ser múltiples) sin que se pueda definir, sino tan solo describir.

Así, las marcas son nombres propios porque los objetos fabricados con esa marca no tienen una definición (más allá del hecho de que son de esa marca). Es estos casos, el artículo suele ser el que corresponde a un nombre común implícito. Por ejemplo, se hablaría de una Yamaha para una motocicleta o una trompeta, y de un Yamaha si es un teclado.

No son nombres propios las denominaciones genéricas que, de modo descriptivo, sirven como alternativa a una entidad. Así, aunque Guardia Civil sea un nombre propio, la palabra cuerpo sigue siendo común.

2 Artículo con nombre propios[editar]

Aunque es habitual dar como una de las características de los nombres propios la de ir sin artículo, esta norma se aplica sobre todo a los de persona, porque sí pueden ir con él en bastantes casos (y puede ser incluso obligatorio):

  • cuando se pluralizan: las dos Españas; un caso habitual es para los miembros de una familia: los Borbones, los Martínez;
  • con apellidos en singular, para la pertenencia a una familia: es un Martínez;
  • en los sobrenombres y apodos: Juana la Loca;
  • para designar una obra por su autor o su título: un Picasso, un Quijote;
  • cuando rigen preposición: la Alemania de entonces, el Carlos con el que me casé no es el Carlos de ahora;
  • cuando están determinados: el París que conocí.
  • cuando está precedido de un adjetivo: el inmortal Cervantes;
  • en nombres de mares, ríos, lagos o montes: el Mediterráneo, los Andes;
  • en los equipos deportivos: el Barça, el Real Madrid (salvo las selecciones: España empató con Alemania); otra excepción son los equipos argentinos: Boca, Rosario Central, etc.
  • antiguamente, en los artistas italianos que no tenían un nombre equivalente en español: el Ticiano;
  • en muchas criaturas mitológicas: la Medusa, el Cerbero, el Minotauro;
  • en los personajes de los cuentos, cuando tienen un nombre desscriptivo: la Cenicienta, el Gato con Botas, el Ogro... (hay excepciones como Caperucita Roja); es anglicismo suprimir el artículo sistemáticamente;
  • en los países cuyo nombre alude a su organización política: el Reino Unido, los Países Bajos, la Unión Soviética, la República Federal de Alemania (excepcionalmente, se dice a menudo Estados Unidos sin artículo);
  • algunos países, por costumbre, de modo opcional: la Argentina, la India, el Perú, el Congo;
  • en muchas marcas: el Mercedes, el Gelocatil, la Fanta...
  • ante entidades que tienen un nombre que sintácticamente normalmente pedirían artículo si fueran comunes: el Banco Mediterráneo, el Grupo Zeta, el Ministerio del Interior, las Naciones Unidas, la British Broadcasting Corporation...

3 Ortografía y ortotipografía[editar]

Los nombres propios pueden tener sus propias grafías, en función del origen y de la pronunciación. Así, los nombres de lugar y de persona no hispanizados conservan, en la medida de lo posible, la forma original en cuanto a las letras, las mayúsculas internas y los posibles acentos (salvando el caso especial de las transcripciones de otras escrituras):

Está basado en un concierto de Antonín Dvořák.
El río Rin atraviesa Düsseldorf.
McCarthy se hizo famoso sus investigaciones sobre supuestos agentes soviéticos.

Incluso en nombres hispanos o hispanizados puede depender de la persona: será Oscar si es aguda, pero Óscar si es llana; una persona puede apellidarse Giménez y otra Jiménez, e incluso es posible que lleve el apellido arcaizante Ximénez. También es posible reflejar en la escritura una pronunciación coloquial, como Jose en lugar de José (OLE, 636).

Una empresa o una persona puede decidir darse nombres con grafías no españolas como Nóos o Mâih.

Como norma general, los nombres propios comienzan con inicial mayúscula, aunque en marcas se ha extendido la combinación de mayúsculas y minúsculas de diversos modos:

Se me ha perdido el iPod.
Unas veces uso QuarkXPress, otras InDesign y otras LaTeX.

Los nombres propios pueden funcionar por sí mismos con valor metalingüistico, que no necesita cursiva:

Yo no me llamo Doroteo, sino Teodoro.
Se fue de allí a una ciudad llamada Efraín.

4 Véase también[editar]

Este artículo es un apunte preliminar. Ayuda en la Wikilengua extendiéndolo.
Más apuntes aquí.