Oración impersonal

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Una oración impersonal es aquella que no tiene sujeto explícito ni puede estar sobrentendido, es decir, ningún elemento presente en la oración (explícito) desempeña la función de sujeto y tampoco está omitido (sujeto implícito, elíptico, elidido).

Índice

[Modificar solo esta sección] Verbos que forman oraciones impersonales

Leonardo Gómez Torrego en su libro Análisis sintáctico: teoría y práctica hace una pequeña clasificación de verbos que siempre forman oraciones impersonales.

  • Verbos meteorológicos: llover, ventear, nevar, granizar...
Llueve a cántaros.
Granizó tanto que arruinó las cosechas

Formarán oraciones impersonales siempre y cuando no se utilicen en sentido metafórico, metonímico o descriptivo.

Le llovieron las críticas. (las críticas es el sujeto).
¿A qué hora amaneciste ayer? ( es el sujeto).
Llueve una lluvia fina (una lluvia fina es el sujeto que describe el tipo de lluvia).
  • El verbo hacer si acompaña a palabras que expresan un fenómeno meteorológico o de paso del tiempo.
Mañana hará mucho calor.
Hace unas horas que se ha ido.
  • También en construcciones temporales, el verbo ser.
Es mediodía.
Es temprano.
  • Muchas oraciones impersonales se construyen con la partícula se. De esta manera se da a entender que existe un agente encubierto.
Se avisó del peligro a los vecinos.
Aquí se está muy bien.

No deben confundirse estas oraciones con las pasivas reflejas que poseen una forma muy similar.

Se mostraron todas las pruebas al juez. → Se trata de una pasiva refleja, cuyo sujeto es todas las pruebas.

[Modificar solo esta sección] Impersonales transitivas

Si decimos

anuncian la derrota de los guerreros
aseguran que será buena la cosecha

enunciamos dos oraciones activas, cuyo sujeto no expresamos por ser indefinido y genérico y no poder referir el verbo a persona determinada. Estas oraciones se llaman impersonales.

Mas si expresamos los mismos conceptos en la voz pasiva con el pronombre se, y decimos

se anuncia la derrota de los guerreros; se asegura que será buena la cosecha

convertimos aquellas oraciones pasivas, porque los complementos directos, la derrota y que será buena, de los verbos anuncian y aseguran pasan a ser sujeto paciente de los verbos se anuncia y se asegura. Tanto en la construcción activa como en la pasiva, queda siempre indeterminado el agente de la acción del verbo.

[Modificar solo esta sección] Complemento sin a

Al convertir en pasiva la impersonal transitiva, debemos distinguir dos casos, según que el complemento directo de ésta exija o no la preposición a. Si no la exige, expresamos la pasiva con el pronombre se, y la forma activa del verbo, como en los ejemplos del párrafo anterior. El verbo en este caso ha de concertar con su sujeto, por lo que pecan contra la sintaxis aquellos que dicen:
Red x.svg aquí se da socorros a los necesitados
Red x.svg se alquila cuartos
pues hay que decir aquí se dan socorros, se alquilan cuartos.

[Modificar solo esta sección] Complemento con a

Si el complemento directo de la impersonal transitiva exige la preposición a, no podemos expresar la pasiva con el pronombre se, sino con el verbo ser y el participio. Si decimos, por ejemplo, tratarán bien al rucio, tenemos una impersonal transitiva, cuyo complemento directo, al rucio, pasa a ser sujeto paciente al decir el rucio será bien tratado. Pero cuando dice Cervantes:

Al rucio se le dará recado a pedir de boca, y descuide Sancho, que se le tratará como a su mesma persona (Quijote, II, 31)

ya no podemos considerar la oración se le tratará como pasiva, sino como impersonal transitiva equivalente a le tratarán, que es lo que habría dicho Cervantes si, en vez de se le dará, hubiera escrito le darán en la oración anterior.

[Modificar solo esta sección] Impersonales intransitivas

También éstas se reducen a oraciones pasivas, pero de sujeto tácito; pues cuando digo aquí riñen, allá cantan, puedo expresar los mismos juicios diciendo aquí se riñe, allá se canta. Estas oraciones se distinguen de las anteriores en que en la construcción activa llevan callado el complemento directo, y en la pasiva el sujeto, por venir en uno y otro caso comprendido en la significación del verbo.

[Modificar solo esta sección] Sujeto en las oraciones impersonales

El sujeto del verbo de estas oraciones en tercera persona de plural, debió ser en un principio un pronombre, como ellos, algunos; así como en tercera de singular es ello, él, alguien; es decir, un pronombre indeterminado, callado siempre, por venir expresado en la desinencia del primitivo verbo indoeuropeo. En primera y segunda persona no puede darse la impersonalidad del verbo, porque el entendimiento atribuye siempre la idea verbal al sujeto yo o nosotros, tú o vosotros; pero en tercera no sucede lo mismo, y hay necesidad de determinar el sujeto, diciendo quién sea entre todos los que pueden ser. [No obstante, es frecuente el uso de la segunda persona con cierto carácter impersonal, tanto con /vos o usted como con nosotros.].

Cuando no se determina, tenemos el sujeto impersonal, que lo mismo puede ser plural que singular. Ya en latín y en griego dejó de usarse el singular de la voz activa en estas construcciones, y de ahí que usamos nosotros en ellas la tercera persona de plural aun cuando el sujeto real sea singular. Así, decimos

le robaron el reloj
le dieron un tiro a traición

aunque sea uno el que haya robado y el que haya dado el tiro; y así, vemos en Cervantes, Quijote, II, 55:

¿Quien se ha de quejar, respondieron, sino el asendereado de Sancho Panza?, donde sólo hablaba Sancho?

También en este ejemplo de Samaniego, citado por Bello:

¡Que me matan! ¡Favor! Asi clamaba
Una liebre infeliz que se miraba
En las garras de un águila altanera.

Y tanto puede el uso, que en el Quijote se ven tres ejemplos en los cuales se funden las dos formas de la construcción impersonal, empleando el pronombre se con la tercera persona de plural; y así, leemos:

Eso será si no se tira con honda, como se tiraron en la pelea de los dos ejércitos (Quijote. I, 21).
A aquéllos se premian con darles oficios, y a éstos no se pueden premiar (Ibíd., I, 38).

[Modificar solo esta sección] Verbos reflexivos y pronominales

Los verbos reflexivos propios no admiten la construcción impersonal; así que no podemos decir se arrepiente si no es refiriéndonos a determinada persona. Y debe evitarse también esta construcción con los verbos que, como reírse, morirse, etc., llevan a menudo el reflexivo se, a no ser que se evite la ambigüedad por el contexto, como cuando decimos como se vive se muere.

[Modificar solo esta sección] Calco del francés

Ha de procurarse evitar el barbarismo que cometen algunos traductores del francés, que ignorando la índole de la construcción francesa en las oraciones con on, como on est content, traducen al castellano se está contento, se vive feliz, etc., construcciones lícitas en aquella lengua, en la cual el on es el sujeto de la oración al que se refiere el predicado est content; pero no en castellano, donde hemos de decir: está uno contento, vive uno feliz, o se vive felizmente.

También es censurable el barbarismo en que, según nota el gramático Bello, incurren algunas personas, donde colocan el verbo en plural concertándolo con el acusativo complemento directo, diciendo se azotaron a los delincuentes, en lugar de se azotó a los delincuentes, o en pasiva, fueron azotados los delincuentes.

[Modificar solo esta sección] Referencias

Real Academia Española, Gramática de la lengua castellana, nueva edición, reformada, Madrid, 1917.

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