Ortotipografía en carteles y anuncios

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En este cartel se juega con los tamaños de letra y el color para estructurar la información.

En carteles y anuncios (sean informativos o publicitarios) el mensaje se transmite y organiza a menudo por medio de la disposición gráfica y espacial de los elementos, con frecuencia incluso más que mediante recursos meramente ortográficos como puntos, comas, mayúsculas, etc. Idénticos principios pueden aplicarse al etiquetado de productos.

Consecuencia de ello es que hay que cuidar cómo se presenta la información. Por ejemplo, un cartel con el siguiente aviso, aun siendo lingüísticamente correcto, podría no entenderse adecuadamente:

EN ESTA PLAYA NO ESTÁ
PERMITIDO BAÑARSE

Carteles así a menudo obedecen a la falta de espacio, pero lo adecuado es intentar reformular el texto o disponerlo de otro modo:

EN ESTA PLAYA ESTÁ
PROHIBIDO BAÑARSE

A la hora de combinar tamaños, hay que tener en cuenta que los carteles suelen verse a cierta distancia, por lo que normalmente lo primero que se lee es el texto más grande (y si son personas con problemas en la vista, puede ser incluso el único) y solo después se continúa con el contexto.

Los saltos de línea pueden también influir en la interpretación. Por ejemplo, compárense los siguientes dos textos en una etiqueta de un producto:

JABÓN SUAVIZANTE PARA NIÑOS
CON CEPILLO
frente a
JABÓN SUAVIZANTE
PARA NIÑOS CON CEPILLO

En una primera lectura de la segunda versión puede parecer que son los niños los que tienen cepillos. Incluso la adición de una coma tras «NIÑOS» podría ser insuficiente para la descodificación rápida del mensaje. Idéntico cuidado ha de tenerse si se cambia el orden del texto (la mejor división es jabón suavizante con cepillo / para niños).

La OLE precisa (pp. 515-516):

Existen ámbitos especiales como la publicidad o el diseño gráfico, en los que [...] no solo es relevante lo que se transmite, sino también la forma o apariencia del mensaje. Se busca, con ella, llamar la atención del receptor [...] o, simplemente, producir un efecto artístico o estético. Para conseguirlo, los publicistas y diseñadores gráficos emplean todos los recursos lingüísticos y gráficos a su alcance (figuras retóricas, juegos de palabras, clases de letra, colores, tamaños, etc.), entre los que cumple un papel no menor al desvío o la transgresión de las normas que regulan el uso común del lenguaje. [...] En general, estos usos desviados, siempre que se apliquen con sentido y mesura, son admisibles como recursos expresivos o estilísticos, pero conviene tener presente que su utilización abusiva e indiscriminada puede crear desconcierto e inseguridad en los hablantes en relación con la norma lingüística. Se recomienda, por ello, sopesar bien antes si el fin buscado compensa los posibles perjuicios causados a la herramienta lingüística.

En la redacción, son muy frecuentes las estructuras sin verbo (No fumar, Cuidado con el suelo, etc.).

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