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Una reforma ortográfica es un cambio deliberado, a menudo sancionado o ordenado por una entidad normativa, de las reglas ortográficas. Las reformas puede ser superficiales, con el cambio de algunos signos de un sistema ya implantado, como en las recientes reformas del alemán, el francés o el español, o pueden pasar por una reorganización completa, como ocurrió con el turco y el vietnamita, hoy escritos en caracteres latinos, aunque hace años emplearan las escrituras árabe y china, respectivamente.

Las propuestas de reforma ortográfica son históricamente frecuentes en muchas lenguas, que las han incorporado en mayor o menor grado, con propósitos muy diversos:

  • dado que la lengua oral evoluciona más rápidamente que la escrita, pueden aparece con el tiempo desfases entre ambas;
  • con los cambios se puede facilitar el aprendizaje;
  • también se puede buscar que la lectura sea más eficiente y clara.

Otros factores pueden ser la necesidad de mejorar la comunicación internacional, la estética, la política...

1 Reacciones de los usuarios[editar]

Las reformas ortográficas suelen ser rechazadas, muchas veces de modo vehemente, por los hablantes, y puede ser necesario el paso de una generación para que se implanten definitivamente. Este fue el caso, por ejemplo, de la tilde en fue o dio, que se mantenía décadas después de su abolición.

Las razones pueden ser diversas: la preocupación de que la literatura clásica se vuelva inaccesible, la supuesta anulación de los acentos regionales, la necesidad de aprender las nuevas ortografías o el oscurecimiento de la etimología. También puede deberse a un simple conservadurismo basado en la preocupación por efectos imprevistos, o en la idea de que la ortografía tal como se ha aprendido en la escuela ha alcanzado ya el nivel de perfección necesario y cualquier retoque solo conduce a su degradación.

Aunque las reformas puedan abarcar muchos aspectos del sistema, las reacciones negativas suelen concentrarse en alguno muy concreto, como pasa en español con las tildes de solo y guion. El rechazo suele ser más intenso cuando la norma antigua ha supuesto un especial esfuerzo de aprendizaje y se basa en una convención que se aparta de las pautas generales.

2 Mecanismos de reformas[editar]

2.1 Decisión[editar]

Por lo general, las reformas ortográficas han sido decisiones tomadas por una persona y un grupo reducido de ellas con la autoridad (caso de las academias o sus equivalentes, o de los Gobiernos) o la influencia (caso del inglés o el vietnamita) necesarias para hacerlas efectivas. Más recientemente, como en las reformas del francés o el alemán, pero no del español, en su preparación han podido participar los poderes públicos (en cuanto afecta a la toponimia o los textos legales), la prensa, el mundo editorial y el mundo educativo.

2.2 Preparación[editar]

Con el objetivo de adecuar mejor la ortografía a las necesidades de comunicación de los hablantes, se ha extendido realizar estudios previos del proceso de lectura y del escritura entre los propios usuarios con el fin de analizar hasta qué punto funciona realmente una ortografía (es decir, sus puntos débiles y sus puntos fuertes) y si es más o menos eficiente como está o con los posibles cambios que se plantean o se pueden llegar a plantear.

A la hora de plantear una reforma para simplificar o complejizar una ortografía es necesario equilibrar dos procesos que suelen ir en sentidos contrarios, tal como muestra la teoría de la información aplicada a la lingüística: la simplificación en la escritura puede hacer más compleja la lectura, mientras que la complejización puede permitir que el mensaje sea más comprensible para el lector a costa de un mayor esfuerzo de quien escribe. Ortografías como la del inglés o escrituras como la china están más directamente enfocadas a la lectura.

Entre los factores sociolingüísticos, uno particularmente relevante en el caso del español es la amplitud de su comunidad, pues eso dificulta el criterio fonémico.

2.3 Plazos[editar]

Las medidas de reforma se pueden tomar con grandes cambios espaciados en el tiempo o con cambios más graduales y más frecuentes. El propósito de este último mecanismo es evitar el rechazo que suelen provocar las reformas de más amplitud, aunque a cambio pueden crear confusión en los usuarios de la lengua. Pueden ir precedidas de un anuncio para su implantación, que puede ser de varios años, como en el caso de Francia, aunque estos avisos no siempre cumplen su función y acaban ignorándose hasta el mismo momento de su entrada en vigor.

3 Propuestas personales[editar]

Son también muy frecuentes las propuestas personales, que se basan a menudo en el aspecto más superficial de la asignación entre las letras escritas y los fonemas (por ejemplo, en lugar de escribir ca y que se escribirá ka y ke), sin más base real que los gustos de la persona que hace la propuesta y sin estudios psicolingüísticos ni de otro tipo. Estas propuestas personales rara vez abordan las dificultades reales de los usuarios de la lengua en el proceso de escritura ni, especialmente, de lectura.

La primera versión está basada en [1] (Wikipedia en inglés), que publica con licencia CC-BY-SA.