Usuario:Oxoan

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[editar] RELATOS CON PAUSA........

CAPITULO 1º

EL VIAJE

CAPITULO 1º.-EL VIAJE.

-1-

Agustín me había hablado de su casa en Santillana del Mar, de su cuadrilla de amigos, de los viajes cercanos que hacía y, en fin, de lo bien que se lo pasaba cuando iba. ﷓ Mira, yo tengo que hacer ese viaje y si quieres te invito a pasar esos tres días allí. ﷓

Pensé en ello, mientras continuábamos esperando en la salida del hoyo 8 de Larrabea,” el hoyo de las setas” , llamado así sobre todo por la excelente cosecha que se puede coger de la Amanita Muscaria, matamoscas o seta de los enanitos, como se le llama vulgarmente. Seta alucinógena que se utilizaba por las sorgiñas en Zugarramundi para hacer sus caldos, en la noche de luna nueva, donde el macho cabrio era el personaje rey.

El plan que me proponía Agustín, era muy variado y pronto acepté el ofrecimiento. Los dos somos hombres muy de moverse y, de vez en cuando, una pausa distinta nos puede venir bien. Y así con estos pensamientos, empezamos a preparar nuestra salida a Santillana: se trataba de saludar a un amigo, conocer a su cuadrilla, jugar en un nuevo campo de golf y visitar lugares, pero sobre todo, cómodos y sin apresuramientos, disfrutar del paso de las horas sin sentirlas..................................................... ...............................................................................................................................................................................................................................................................................Salimos por la autopista un jueves a las cinco y media de la tarde, cuando ya empezaba a anochecer. ﷓ Me alegro de haber salido a esta hora,﷓ comentó ﷓ así avanzaremos antes de que empiece el tráfico de salida de Bilbao. ﷓

Pronto salimos de Vizcaya y, efectivamente, se había notado un incremento en el volumen de coches. - En Cantabria existen muchos refranes apoyándose en la fonética de los nombres de los pueblos - dijo Agustín – Ahí va uno: En Noja, la que no es puta es coja , suena mal, pero los de Noja, ¿qué refranes tendrán para otros pueblos?. - Reíamos, pasando por Solares, comentando la buena carne que despachan las carnicerías de este pueblo, cuando Agustín dijo el segundo refrán: - En Solares no te pares -. A lo lejos contemplábamos las brañas, verdes en diversas tonalidades, serpenteando por el monte desde el valle, algunas de ellas con el ganado pastando suelto. - Cantabria está pasando por dificultades, tanto en la ganadería como en la industria - comentaba mi amigo mientras el coche de dos litros que el conducía, se aproximaba a Torrelavega a buena velocidad, la variante terminada nos hizo dejar a la izquierda la ciudad y pasar cerca del polígono industrial, donde se destacaban diversas llegamos al desvío en Puente San Miguel, hacia Santillana. Empezamos a sentirnos otros, habíamos dejado atrás el asfalto (definición que aplico al bullicio de la ciudad, con sus horarios fijos, sus trabajos continuos, el tráfico, la prisa...) y disponíamos de tres días por delante sin obligaciones impuestas....... - A Santillana,- decía Agustín - también le aplican un refrán con mala leche: Santillana del Mar, no es santa, no es llana y tampoco tiene mar, aunque es mentira, porque Santillana si tiene mar en su municipio.......................... Santillana, de repente, se presentó ante nosotros y traté de quedarme con esa primera imagen: Había anochecido hacía

tiempo y el ambiente húmedo había bajado hacia las piedras, en las que se reflejaban las diversas luces de farolas y casas, éstas eran bajas, no se veían edificios discordantes por su altura, y estaban construidas en piedra, con maderas curadas de roble en soportales y techos, claras, con miradores de blancas ventanas contrastando, el suelo de la calle de cantos rodados, calles muy tenue... ....................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................... -2- Paseábamos, delante de la Robleda, hacia el Pradón, bajo un enorme roble en el medio de la calzada, que recordaba el respeto que hay que tener por la naturaleza, por el entorno y su conservación más natural posible. - ¿Qué tal es tu cuadrilla de amigos? - le pregunté a Agustín mientras observaba las primeras casas del pueblo. - Sobre todo son alegres, buenos habladores y que disfrutan cuando vamos de vinos: Ya les irás conociendo poco a poco - . Santillana se abría hacia nosotros cuando llegamos al cruce: a la derecha el Monasterio de Regina Coeli, hoy Museo de Arte Religioso Popular; enfrente, a la izquierda, el Palacio de Benamejí, ocupado por el Sr. Marqués y enfrente de él, el Caserón de los Villa en restauración exterior. - Mira, en esa casa de balconada blanca y galería de cristal, vive mi amigo Diego, un hombre simpático con el que se va muy bien a cualquier lado, trabaja aquí, en el Parador Nacional de Turismo Gil Blas.-

En la plaza, todo era quietud, en ella confluían las calles más importantes del pueblo y en todas ellas las piedras brillaban con ese color acastañado verduzco, propio de los bosques en otoño, pero con un brillo propio, como si emitiesen luz... Se respiraba sosiego, tranquilidad, paz, como si el tiempo tomase un ritmo más tranquilo en su discurrir, para que los que allí moran y visitan no tengan que seguir un marcha trepidante. Las casas, muchas blasonadas, conjuntaban perfectamente en estructura de piedra, madera, teja, ladrillo árabe... En el discurrir por las calles, escuchábamos el sonido de las pisadas, nuestras y de los que a su vez vivían el anochecer de Santillana, disfrutando de un buen paseo ........ ................................................................................................................................................................................................................................................................................Fuimos hasta el lavadero solamente para escuchar el sonido del agua en su correr por debajo de las piedras, estuvimos un buen rato quietos, disfrutando de ese momento y absorbiendo con ojos, oídos y manos ese rincón especial que, más adelante, vendrá a nuestros recuerdos......................................................................... ..............................................................................................................................................................................................................................................................................Subimos por la calle paralela para ver otras casas y nos dirigimos, posteriormente, al bar del Hotel Altamira para encontrarnos con los amigos de Agustín. Saludamos al entrar a Manolo "El Guiños", uno de los hoteleros famosos de Santillana, muy hablador, amigo de dejar las cosas bien sentadas, pero muy peligroso, peligrosísimo, después de las once cuando deja de trabajar: En ese momento "el día" empieza para él y no tiene horas................... ...............................................................................................................................................................................................................................................................................

- Te traigo la lotería-, le dijo Agustín - y mira, te presento a un amigo de Vitoria.- Encantado.- Después de charlar un rato con él, nos dirigimos hacia la parte de atrás del bar y allí, con la cuadrilla, Toñín: el Señor del Pedroso................................. .............................................................................................................................................................................................................................................................................. -3- Estaba en el centro de un grupo de amigos, gesticulando, hablando alto, muy alto, casi fuerte y de vez en cuando gritaba alguna de las palabras que decía y lo acompañaba de una risotada... - ¡Ay madreee...! - arrastraba la "e", ponía los ojos como platos y se llevaba la mano a la cabeza haciendo signo de incredulidad. Se abrazó a Agustín y le estrujó con sus grandes manos, a pesar de que a Agustín, que mide casi un metro noventa, no es fácil estrujarle. - ¡Ay madree...! - repetía contento de ver otra vez a su mejor amigo, mientras que el ojo derecho le lagrimeaba (por culpa de un accidente en su juventud). - ¡Ay madreee...! - Qué tal, Toñín ¿cómo estás? que tal por el Pedroso... Me presentó a Toñín y sucesivamente a Luis, que tiene un chaval futbolista que apunta condiciones de primera división; a Paco, inseparable de Diego que trabaja en Solvay; a Javi, hermano de ToñÍn y que vive en la plaza; a Diego que te mira con esos ojos redondos, tratando de calibrarte para ver si deduce algo a primera vista.......................... .............................................................................................................................................................................................................................................................................. Mientras Agustín saludaba a otra pandilla, yo me situé al lado de Toñín que me

observaba intrigado. - Así que Ud. también juega al golf - Si - le contesto, mientras cojo el vaso de vino que Diego (que está de ronda) ha pedido para mí. - Si, hemos venido con varios objetivos, visitar a un amigo en Reinosa y, si el tiempo acompaña, además de ver Santillana y conocer a sus gentes, iremos a jugar algún día al golf -. Viendo que yo me explayaba, Toñín cogía confianza, yo bebía "chupitos" de mi vaso y le observaba sin ser inquisidor. Debía tener sobre los 5~ años, medianamente alto, con una gran barriga, con la risa pronta, muy gritón y alborotador....... Empezó a contarme su primera visita a un campo de golf (mientras Agustín saludaba a otros amigos). - Mira - decía - Ese cogió la cachaba (así llamaba a los palos de golf) y ¡ay madreee!... arrancaba un trozo de césped así (abriendo las manos un metro), estaba en posición de realizar el swing, piernas abiertas, manos al suelo y se reía a risotadas, fuertes y altas, haciendo que todos los que formábamos el circulo riésemos también.............. - A ver, vamos a ver, que dices, hombre - le dijo Agustín acercándose. - A ver, dilo ahora. - y Toñín se volvía a Paco, a Luis y a Diego y le refería otro episodio de ese día... - Mira, había un barranco en la segunda vez que se salía y, éste, dispara y allí metió la pelota... ja, ja, ja, ja..., después bajé yo al "hoyu" y saqué tres pelotas. - No hables "bable", que no hay quien te entienda, hombre... –

Pero Toñín, se acordaba de la "cachaba" y del césped arrancado y reía... - 0 sea, que tu eres otro de esos del palo... - y me miraba con ojos de interrogación... - Mira, si quieres vienes mañana y nos haces de "cady", llevándonos los dos carros - dijo Agustln (guiñándole el ojo a Javi y a Paco). - ¡No!, - contestó Toñin que siempre dice no a la primera iniciativa que alguien presenta, pero que después suele acceder. Tengo que ir al cementerio, ya que mañana hace treinta y dos años que se enterró a mi madre... - - De todas formas no sé si te hubiéramos llevado, porque la última vez que estuviste, con tus gritos, aspavientos y la pelota que le cogiste a aquel matrimonio que iba delante, no te dejarán entrar... - decía Agustín, mientras los demás observábamos. Yo me imaginaba a Toñín dando saltos por el campo, con su gran vista de lince (como todos los que viven en contacto con la naturaleza), capaz de ver una pelota a doscientos metros y disfrutando como un chiquillo... - ¿Os acordais?, - decía - cuando el hombre me preguntó: ¿Es suya esta pelota? y dije: Si, la misma que ando buscando.......... - .... y reía su ocurrencia.

CAPÍTULO ll

SANTILLANA DEL MAR.

CAPITULO II.- SANTILLANA DEL MAR.

-4-

Por la mañana nos acercamos a La Colegiata, descendemos desde la plaza por una calle inclinada con firme de grandes cantos rodados, donde se observa todavía el rocío de la noche haciendo resbaladizas las piedras. Por donde nos imaginamos circularían los nobles de la villa en sus caballos, que, al choque de las herraduras con los cantos, producirían chispas y sonidos metálicos... Desembocamos en una gran explanada muy propia celebrar feria de productos autóctonos y, desde allí, observamos La Colegiata. Hermosa edificación románica sobre un pequeño alto, desde el que domina a las casas próximas, pero sin romper el contorno, La Colegiata es completa, redonda, más bien baja, muy amplia, con unos exteriores de líneas suaves y zonas circulantes amplias. En la entrada, en el suelo, después de subir los cuatro escalones que la elevan de la plaza, existe una reja de hierro con barrotes espaciados, le pregunto a Agustín para que sirve y me informa que, seguramente, para que no entre el ganado en el atrio. Pasamos al interior, donde escuchamos una parte de la Santa Misa. Oficia el abad, un hombre alto, de rasgos marcados, pelo entrecano y con aspecto altivo (el altar se encuentra subido en un pequeño pedestal). Al terminar la misa se escucha un canto gregoriano, acompañado con órgano.

Miro hacia atrás, pero el órgano está parado, ya no hay organista en Santillana. El abad avanza por la nave central de La Colegiata y pasa, sin saludar, cerca de nosotros. No sorprende que, unilateralmente, haya tomado la decisión de suprimir el coro de Santillana, conjunto de voces del pueblo que daban recitales en otras provincias y formaban un grupo con actividades mensuales diversas. - Es un cura afectado en la palabra, que se recrea en el espectáculo - me habla comentado Juan Carlos, - "pero que por su profesión, no debía estar subido permanentemente en el pedestal" (pensé para mi). Salimos al exterior y Agustín me indica la casa desde donde salió para su boda, desde la que se extendió una gran alfombra roja que llegaba hasta la misma puerta de La Colegiata ...................................................... ............................................................................................................................................................................................................................................................................... -5-

Santillana, por la mañana, está en invierno más vacía aún si cabe, que por la noche: La vida empieza tarde, no se ve persona alguna por la calle, en los patios interiores de los hoteles se tiende al sol la ropa recién lavada y, por algunas calles, un pastor dirige unas pocas vacas a un prado cercano... Hay casas en Santillana con grandes hiedras de tipo inglés, que bajan en cascada desde las balconadas, durante este mes, las hiedras tienen un color rojo morado, muy vivo, que contrasta con el color de las piedras de las casas; en otros meses,

hacia el verano, el color es verde y poco a poco se va convirtiendo en pardo, hasta este esplendor final. Es toda una nota de color, en este conjunto tan rematado .........................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................Hasta las nueve y media no se abre ninguna cafetería para despachar desayunos, así da gusto estar. Los comercios anuncian sus productos más típicos: leche y bizcocho. Al final desayunamos en el bar El Cruce', donde Gervasio, el dueño, atiende la cafetera, mientras Iñaki sirve corbatas de Unquera y sobados en la barra. - ¿Qué te parece ir por la costa? - me pregunta Agustín al salir del cruce de carreteras, para dirigirnos a Andrín. La carretera es muy buena, el paisaje excelente, la luminosidad del mar, contrastando con un cielo muy claro y nubes blancas, crea un conjunto precioso. Al fondo, se divisan los Picos de Europa, en algunas partes nevados. En los prados cercanos se observa el color y la fuerza de la hierba, tan distinta a otras zonas ..................................... ................................................................................................................................................................................................................................................................................Comillas: Universidad Pontificia, son unos grandes edificios que hoy, por las pocas vocaciones, están prácticamente cerrados. El mar cercano bate con fuerza contra las rocas, hay además mar de fondo.

Llegamos a San Vlcente de la Barquera, la vista desde arriba en la carretera, es impresionante, atravesamos el puente, donde un numeroso grupo de pescadores están atentos

a las cañas, Agustín comenta que nunca le ha gustado la pesca de mar: - Tienes que estar quieto y esperar, a mi me gusta más recorrer la orilla por el río.- Nos acercamos al final de la provincia de Santander, veo el desvío de Puentenansa y me acuerdo de los muchos amigos de allí, entramos en Asturias y los dos exclamamos a dúo: - ¡Patria querida!.- ......................................... ...............................................................................................................................................................................................................................................................................Llegamos a puertas de Vidiago, pasamos por delante de Casa Pancho, parada obligatoria si uno va con hambre y sin prisas.

nos desviamos a la derecha, hacia Andrín. Andrin fue aeródromo militar durante la guerra, y su suelo es duro, está muy alto, encima de Llanes y su extensión será de varios kilómetros entre el valle y la costa, pero haciendo una altiplanicie. Es un campo de golf rústico, de nueve hoyos, con riego instalado sólo en los green , siendo éstos muy pequeños, pero tiene un algo que lo hace muy atractivo: el paisaje. Uno va caminando por las calles con una vista por encima del mar, sobre mil metros y las laderas de las calles, en su parte izquierda, caen pronunciadas hacia el mar. Excepto en los hoyos 8 y 9, en el resto, la visión del mar es constante: en fin, una maravilla. Terminamos cansados del recorrido, sobre todo, el que no conoce el campo y tiene que pegar hacia adelante sin ver la bandera y, en muchos casos, sin ver la calle ni aterrizar la pelota ... ......................................................................................................................................

Una de las cosas que más reconforta al golfista en días de calor, como el que habíamos pasado (estuvimos jugando todo el rato en mangas de camisa), es una gran jarra de cerveza con limón y, pensando en esta maravilla, bajamos a Llanes. La primera impresión de Llanes al ver su ría, es negativa, pero si nos adentramos por ella, llegaremos a un malec6n que protege la entrada en el puntal del puerto, en el cual se puede pasear por encima, permitiéndonos ver al Cantábrico en toda su fiereza, si hace un día de galerna, lanzando como hoy, olas de tres metros sobre el muelle.................... .................................................................................................................................................................................................................................................................................Existen varios restaurantes en Llanes, aunque algunos de ellos cierren en la temporada de invierno. Nos dirigimos a "El Candadu", atravesando el río y, en frente de un teatro de 1.920 en ruinas, noble edificio que restaurado haría las delicias de los amantes de la música y las artes. Nos atiende Pedrín que, diligentemente, nos dice que la mesa a la que nos encaminamos está ocupada y, nos ofrece otra.

La carta es amplia, por lo que al estar en la costa, miramos pescados: lubina, rodaballo, chopa... - Mira - le digo a Agustín, - aquí hay algo que no sé lo que puede ser, - ¿lo has comido antes? - Tuvimos que preguntar a Pedrín, que nos dejó como estábamos. - Es un "pescadín" de roca, grande, también se llama Xarulo, pero no lo tenemos ahora, porque se tarda en preparar, hay que pedirlo de encargo -. Nos quedamos con la miel en los labios, pedimos lubina a la plancha, por cierto que muy sabrosa y la regamos con dos botellas de Rioja Bordón.

Sin embargo observamos cómo, en la mesa de al lado, una pareja saboreaba el, para mí, desconocido pescado........... .........................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................A la vuelta, paramos en San Angel, un tranquilo hotel al pie de la carretera, en el límite con Santander. Un whisky americano nos ayudó a hacer la digestión, mientras nuestra vista recorría las laderas de la montaña próxima. Durante una larga hora nos entretuvimos en charlar despacio, escuchando una pausa entre frase y frase, es una forma de hablar que ya no se estila, hoy nos atropellamos la palabra unos a otros. - Esta escapada a Asturias -, decía Agustín - sirve para hacer mucho más interesante el viaje, porque la gente es diferente, el paisaje también y la comida muchísimo mejor..... .............................................................................................................................................................................................................................................................................. -6-

Al anochecer entramos en Santillana y, un paseo a esas horas por otra parte del pueblo, nos ayud6 a relajar la tensión producida por el tráfico. Santillana es acogedora, como si te envolviese, por supuesto sin cemento ni asfalto ni alturas ni grandes enormidades que no conducen a nada.

Cada casa, en las distintas calles, tiene algo propio, bien la fachada, la puerta, el patio interior, la balconada, la terraza, el tejado, el porche, la galería, etc. Pero todas guardan en común un equilibrio, que las hace un conjunto perfecto .................................................... ..............................................................................................................................................................................................................................................................................

Al pasar por la terraza del Hotel Altamira, vemos a Juan Carlos y su mujer Carmina, con los que charlamos un rato. Me preguntan por La Colegiata y la Misa, les contesto lo que pienso sobre ello. Carmina está muy disgustada por lo del coro, ella que es una de las voces solistas, tenía una actividad muy enriquecedora, entre ensayos, reuniones, viajes, excursiones y demás, aprendía cosas y se lo pasaba bien. No se puede entender que el Sr. Abad, con la disculpa de que había algún lío de faldas, elimine una actividad cultural del pueblo. Una anécdota, ya antigua, me contó Agustín de este buen pastor: Hablaba un día, el Abad, con un señor que llevaba a su nieto de la mano, al niño, de cuatro años, le llamó la atención la sotana del Abad, al fin y a la postre era la primera vez que veía a un hombre con faldas y, ni corto ni perezoso, se metió debajo, para investigar. El Abad, muy circunspecto, dijo al niño: - En este mundo es tan malo pasarse como quedarse corto y tú, te has pasado -. El niño de cuatro años, ¿qué pensaría ante esta larga perorata?. Seguramente se quedaría como estaba, tan ancho y sin entender nada. No así los adultos, a los que el abuelo refirió el hecho, que no podían entender el proceder de este estirado abad.... ......................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................Saludamos en la calle a Diego y Paco, con su recién título de abuelo estrenado (aunque, por supuesto, no lo aparenta) y a sus consortes.

- ¡Hola, golfistas! - nos saluda el resto de la cuadrilla, cuando entramos en el primer bar de la plaza, donde ya nos tenían preparado dos chiquitos de Coto . Y así, de bar en bar, de charla en charla, de risa en risa, recorrimos buena parte del pueblo, aunque yo, como forastero, no dejaba de echar miradas furtivas a las casas, escudos, techos, artesonado ................................................................................... .................................................................................................................................... ......................................................................................................................................Santillana, de noche, está poco iluminada, pero, claro, no se trata de que se parezca a París, aunque en la plaza, posiblemente algunos de los edificios requerirían de unos focos que los iluminen de frente, no obstante, esa iluminación actual, le confiere como un hálito que ayuda, con el conjunto de edificaciones y los cantos rodados de las calles, a situarse mas en el tiempo pasado, en disfrutar de las urbes a la antigua usanza, sin coches, ambulancias con sirena, motos aceleradas... En uno de los bares de la plaza, con un gran techo arte- sonado, Toñín, Agustín y yo, reíamos con grandes carcajadas. ¿Qué nos decía Toñín para celebrarlo con tantas risas?. Paco y Diego, muy cercanos a nosotros con sus esposas, nos miraban con envidia de no poder participar en el jolgorio . Cenamos en el restaurante de Chus, con Toñín, donde salieron a relucir, en diversos pasajes que nos contó, su fondo socarrón, alegre, juerguista y amigo de los amigos....... ...............................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

CAPITULO III.-

TOÑIN

CAPÍTULO lll.- TOÑÍN-

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Personaje popular en Santillana es Toñín, el del Pedroso. Santillana es un pueblo con solera, noble, con mucho estilo y fuste, no solo como pueblo, sino que además, sus habitantes tienen un saber estar y vivir muy en consonancia con las características mencionadas. También es un pueblo que está acostumbrado a recibir, en cada fin de semana o puente o vacaciones, a grandes cantidades de turistas en autocares, que acuden a contemplar el marco maravilloso que es Santillana; los otros visitantes, los que vienen a ver las pinturas prehistóricas, vienen más despacio, tienen la solicitud de visita hecha, ocupan los numerosos hoteles y, sus coches elegantes, portan matrículas de otras provincias y de muchos países extranjeros, son los que no tienen prisa, los que se recrean en las cuevas, los que disfrutan de la quietud... Por todo ello, los habitantes de Santillana son gente muy abierta, muy pronta a entablar conversación con cualquiera que pregunte o se interese por las grandes maravillas del pueblo............................... ..............................................................................................................................................................................................................................................................................Entre los habitantes de Santillana, habrá varios que descollen por su genialidad, uno de ellos es Toñín. - Toñín es hombre de principios naturales - me había avanzado Agustín. - El bien y el mal, para él, es consecuencia de sus vivencias. - Y, efectivamente, observé de su saber popular, de su cultura aprendida, sus opiniones basadas en experiencias propias,

conocimientos observados en la naturaleza y, opiniones escuchadas, es decir, una persona natural. Toñín hace tiempo que entiende la vida, al menos en sus contornos más cercanos, y fruto de este entendimiento, en los últimos años ha tomado la decisión de no trabajar tanto, de ser un rentista, de tener tiempo para sí y sus amigos y, en la medida de lo posible, viajar por Cantabria, sus pueblos, sus ferias y, si le llevan, por la cercana Asturias... ...............................................................................................................................................................................................................................................................................- ¿Vais a ir mañana al golf? -, pregunta, en una pausa de la cena. - Sí, - contesta Agustln -, sobre las nueve de la mañana. - - No, es muy temprano, si voy con vosotros podríamos salir a las nueve y media y vernos en el "Bar El Cruce para desayunar. - - Bien por el señorito, él marca la hora, dice el punto de encuentro y, nosotros, a su servicio, - me dice guiñando un ojo Agustín. - Pero mañana, nos va a llevar los carros y, además, pagará la comida. - - Yo no he traído carro -, digo para suavizar la posible opinión de Toñín, sin embargo, él no se ha dado por aludido, sigue gesticulando, mirando a las mozas de las mesas cercanas, metiéndose con Mari Carmen, que atiende nuestra mesa y, comiendo gambas al ajillo que tiene delante, mezcladas con jamón, que tiene más lejos. ..............................................................................................................................................................................................................................................................................

Para uno enterarse de algo más, a Toñín hay que sonsacar- le, no esperar a que ~1 lo suelte, porque no habla de sus vicisitudes. Yo le pregunto: - ¿Donde has pasado la mili, Toñín?. - Estuve en Vitoria, hace treinta y seis años.- Calculo y añado. - En el cincuenta y cinco- Si, - contesta -, yo soy de la quinta del cincuenta y cinco, me tocó con vascos y navarros, por cierto que éstos, cuando salíamos de maniobras y se encontraban con un campo de cebollas, bajaban del camión y se las comían crudas. Solíamos ir de baile a La Florida... Me acuerdo de los grandes "chuscos" que comíamos en un bar, cerca del cuartel. Más adelante, nos relata su accidente de la falange desaparecida de un dedo y de cómo fue hasta el hospital de Torrelavega en el que el médico le aserró el hueso y después cosió. El se quedó como si nada hubiera ocurrido, se negó a ser ingresado, máxime, siendo domingo, donde hasta casi todas las enfermeras se habían ido de fiesta... Y después, me fui, tranquilamente, a coger el autobús para Santillana, - decía. Toñin, aunque rudo, tiene unas ganas enormes de que se le aprecie y busca en las personas nobleza. - ¡Ese amigo tuyo me cae bien!, se ríe con limpieza.- le dice a Agustín, al poco rato de presentarme, para tratar de definir que no me reía con mala leche, deducimos. A Toñín le pregunto: - ¿Cuál es el precio actual de un novillo? - Después de explicarme que depende de los meses que tenga, me indica el precio de las vacas, toros, novillos, en función de su raza: Holandesa, Frisona... y su utilización para carne, cría, leche, etc.

Toñin suele ir a la feria de Potes, donde además de comer en casa de Los Camachos , compra alguna cosa, para la casa, en el mercado y regatea con las pasiegas que allí van a vender sus productos... este Toñín... Toñín no conduce, a Toñín hay que llevarlo a todos los sitios, pero tiene en el pueblo una gran cuadrilla de amigos, que se encargan de ello: Diego,

1, Luis y otros muchos, le hacen la vida agradable a Toñín, en cuestión de viajes. Toñin se conoce muchos hechos sucedidos en la provincia, conoce, desde luego, a un montón de personas, sus motes, parte de sus vidas y andanzas, sin embargo, si no le preguntas, no te cuenta ningún acaecido... A Toñín lo único que ahora le gustaría es llegar a su casa y que estuviese la luz encendida... - Tengo que encender yo mismo la luz - dice cabizbajo, pero claro, es soltero y la ternura, a determinadas edades, es muy difícil que se produzca... Sin embargo y dado su carácter y fondo, no sería extraño que encuentre, un día, a alguien con quien cuidar El Pedroso... y ahora que no tiene vacas, sus pollos ............... ...............................................................................................................................................................................................................................................................................

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Por la mañana, recogimos al señor del Pedroso que, al ser un día lluvioso, llegó muy prevenido, con botas de cuero y paraguas, con aire muy marcial, balanceaba el paraguas y se ajustaba su chaqueta de punto. Salimos carretera de Comillas adelante, bordeando el enorme jardín de la Condesa. - ¿Quién vive ahora en el palacio y ocupa el jardín? - pregunté a Toñín. - Vive el señor Marqués, que se casó en segundas nupcias con una extranjera. - - Del jardín se encarga un jardinero que tienen y que, como familia venida a menos, han tenido que pagarle los atrasos con esa casa que está en el extremo -, terminó Toñín. - ¿Estuviste tú en la boda del Marqués? - pregunté, mientras pasábamos por la playa de Comillas. - ¡uy!, fue tremendo - comentaba Toñin. - Se pusieron mesas en el jardín y se invito a beber a todo el pueblo, vino y moscatel, al anochecer, el ruido de la gente era ya muy fuerte y muchas señoritas se relamían los labios por el gusto del dulzor del moscatel, mas de una no podía aguantar el alcohol y agarraron unas borracheras morrocotudas, se sentaban en el suelo, se dormían en los bancos y las más jóvenes, vestidas de blanco, con sombreros a juego y zapatos negros, se meaban por las medias y las piernas... ¡Tremendo!. Después, en "El Cruce' todavía seguía la gente invitando a todos los que quisieran beber, pero las señoritas, menudas cogorzas...- Nos reímos muchísimo con la anécdota, mientras el coche ascendía hacia el campo de golf de Andrin................... ...................................................................................................................................................................................................................................................................................

Antes de la salida del primer hoyo, Toñín nos miraba inquisidor, para tratar de calibrar si lo haríamos bien. Salimos Agustín y yo con un tiro largo cada uno, al centro de la calle. Toñin seguía la bola con la vista, hasta su parada total, cuando nosotros ya la habíamos perdido de vista. - ¡Menudo tiro más malo! - le decía Agustín. - Vamos a tener que llevar detrás una excavadora, para arreglar el césped, - le insistía, mientras yo reía, observándolo, él tenía las cejas levantadas, como sorprendido o curioso. Hicimos un recorrido bonito, Agustín en bogey o doble bogey en todos los hoyos, yo, más golpes. El Señor del Pedroso no llevó el carro, sino que se dedicó a pasear, con la chapela que le dejó Agustín (y que le quedaba muy bien, contrastada con su larga nariz), el paraguas que se había traído, se situaba donde calculaba que llegaría la bola en el tiro de salida y allí siempre encontraba, con su larga vista, no sólo nuestra pelota, sino que también la de los que nos precedían y habían perdido. - Mira, mira, aquí he encontrado tres. - nos dijo muy misterioso, después de abandonar el hoyo de "El Barranco"... El muelle de Llanes se veía desde allí, aguantar las embestidas del Cantábrico, que estaba entrando en furia, le señale a Toñin el hecho y estuvimos un buen rato contemplando la costa, en sus diversas variedades de playa, puerto, acantilados prados....... .................................................................................................................................................................................................................................................................................En Llanes, buscamos a Pedrín en "El Candadu" y le encargamos la comida, cuando Toñín escuchó hablar de fideos, puso una mueca sostenida, por lo que fue recriminado por Agustín que le dijo:

-Calla y espera. -¿Damos un paseo por la ría, Toñín?. - le pregunté.- - No, es fea. - - Primero tomemos algo y después, lo que sea. - decía Agustín, mientras abría el tremendo paraguas de golf, a gajos blancos y azules. Abrí, por mi parte, también el mío, que era blanco, rojo y verde. Pregunté a Toñin: - ¿Qué te parecen nuestros paraguas?, - mientras-él abría el suyo, negro, de paseo. Los miró y remir6 y dijo rotundo: - No me gustan nada. - El Señor del Pedroso avanzaba con su paraguas, su chape- la negra y con buen paso hacia el espigón de Llanes, se enfrentaba al viento y a la poca lluvia con decisión, aunque hacía un rato había dicho que la reía era fea, pero así es nuestro amigo Toñín... Yo cantaba para mí, al verlo,: Con paso firme y marcial, marchemos codo a codo a luchar... . Mientras tarareaba, observaba como el Señor del Pedroso, con buen estilo, paseaba por el puerto. Toñín no se anda con mariconadas (como él dice), a la hora de definir, por su nombre, hechos o acaecidos y así, nos había dicho claro y rotundo que, nuestros paraguas, no le parecían nada. Así es el Señor del Pedroso............... ..............................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

CAPÍTULO IV

LA CHOPA

CAPITULO IV.- LA “CHOPA”

-9-

Llegamos a "El Candadu" y saludé de lejos y alto: - ¡Hola, Pedrín! - ¡Hola!... - contestó éste, señalándonos la mesa que nos había reservado. - ¿De qué conoces a Pedrín? - me pregunta Toñín, al sentarse.

- Pues, de ayer, - contesta Agustín. Miramos la carta, mientras nos escancian el vino, Pedrín hace ademán de protesta para indicarnos que tomemos sólo el plato encargado, dice: - Primero, los fideos con el jugo de la "chopa", como sopa, después, el pescado al horno. - - Estar en Asturies y no probar les fabes es casi un pecado - comento. Encargamos un plato central, para picar los tres. Están exquisitas. ¡El Señor del Pedroso no quiere probarlas!, guiándose por el consejo de Pedrín, aunque se va a mojar un trocito de pan en el plato. - ¿Que tal el vino? -, le pregunta Agustín. ¡Elegante! -. Acto seguido, empieza a comer fabes del plato, mientras Agustín y yo miramos y guiñamos el ojo, señalándolo. La "chopa" llega tarde, pero llega, ya cuando Toñin había indicado que si lo llega a saber, hubiese comido sólo fabes. La presentación es exquisita y nos servimos una buena cantidad de fideos: - ¡Excelente! -, exclamamos, deleitándonos con el caldo gordo del pescado.

Posteriormente, servimos la "chopa" y saboreamos su carne: blanca, compacta, con muchísimo sabor, casi diría, con reminiscencias a bogavante, en fin, un auténtico festín que el Señor del Pedroso agradeció con un comentario: - ¡Menuda comida!-. Acto seguido, empezó a entornar los ojos, mientras nosotros tomábamos café, él se echó una soñadita, sentado en la mesa...

Lo que no haga Toñin, ¡ay madreeel ..................... ...................................................................................................................................................................................................................................................................................Para descansar la comida no existe mejor sitio, en la zona, que el San Ángel, encima de Llanes, próximo ya a la provincia de Santander. A Toñín no le gusta el whisky americano, pero se lo toma, mientras, la tranquilidad nos invade a los tres, repantingados en las sillas. En los prados de enfrente hay una vaquería. En ella observamos cómo una vaca solitaria sale al prado y se prepara para parir.

- Hoy en día, las dejan sueltas, a ellas solas, que realicen todo el trabajo, antes, en las cuadras, le poníamos mantas calientes y le ayudábamos -, nos comenta Toñin, en tanto nosotros seguíamos con toda atención el proceso... La madre lamía y relamía al ternerito, dándole calor con su lengua y limpiándolo. Este estaba estirado sobre la hierba y se dejaba hacer. Después de un largo rato, el ternerito levantó sus cuartos traseros, como queriéndose poner de pie, la madre le empujaba por detrás con su cabeza, pero el ternerito no tenía fuerzas y se volvió a acostar. La madre siguió lamiendo y Toñin comentó: - En cuanto el ternero mame, ya estará listo -.

El ternero, por fin, levantó las patas de atrás, levantó las delanteras... La madre se le acercó para que mamara... la naturaleza .............................................. ..............................................................................................................................................................................................................................................................................Paramos en San Vicente, en la nueva urbanización de la playa, para ver a Luis, compañero en mis visitas a Madrid. No estaba, ni Enrique, tenía "El Cudillero" cerrado. Igualmente traté de ver el coche de Luis, un Peugeot 505, rojo, matrícula de Madrid. No habían venido en este puente. El viaje a Santillana fue plácido, por la costa, para evitar los coches de "la general" hacia Torrelavega......... ............................................................................................................................................................................................................................................................................ El Señor del Pedroso es un admirador del Real Madrid, como la mayoría de los cántabros, esa noche jugaba en La Coruña, partido televisado. - Quiero llegar pronto, para ver el primer tiempo en el Altamira -, comentó. - Hoy, el Real gana por cuatro a cero. - Aposté con él una cena para los tres, en nuestra próxima visita, a que "El Depor" empataba o ganaba. El Señor del Pedroso nunca habla hecho una apuesta tan fácil, según él. Hicimos un recorrido profundo por bares y cafeterías del pueblo, mientras, de vez en cuando, veíamos el partido, el forofismo estaba contento. Diego y Paco me contaron su hermoso viaje por los paradores de turismo de Galicia, desde el de Ribadeo, encima de la ría, hasta el de Bayona, fortaleza en el confín del mundo, a donde llegó "La Niña", con la noticia del descubrimiento de América.

- Pasamos unos días extraordinarios por el parador del Ferrol, en Santiago, en La Toja y en el parador de Cambados, el Albariño... - Donde Monsieur Charles de Gaulle pasó unos días, después de retirarse de la presidencia de La República -, les comenté - y le tuvieron que hacer una cama especial. - - Aunque -, dijo Diego, - la primera noche que pasó en España, fue aquí, en el parador de Santillana. - Luis, por otra parte, nos hablaba de salir temprano, al día siguiente, a Gijón, donde jugaba su hijo un partido contra el Sporting juvenil, en los terrenos de la Escuela de Mareo. Y así, entre comentario y comentario, el rosario de vinos fue aumentando sus cuentas ........................... ..............................................................................................................................................................................................................................................................................Hacia un largo rato que habíamos notado la ausencia de Toñín. Se habla ido callado, en silencio. A Toñín (me comento Agustín al día siguiente, no le gustan las despedidas. El partido terminó y en casa de Chus, nos tomamos la que debía ser la espuela, sin embargo, fuimos hacia la plaza y entramos una vez más. Allí se nos enganchó Manolo, 'El Guiños', que dijo, al entrar, en voz alta: - ¡Para raqueta, la mía, para fuelle el mío y para huevos, los míos! -. Nos quedamos parados por su expresión y la voz alta, hasta que añadió: - ¡Y lo voy a demostrar! -, saliendo del bar. - ¡Pero qué dice este hombre! -, añadió alguien, mientras Manolo entraba con una caja larga de cartón, donde había una chuleta de un kilo, seis huevos morenos, grandes y un fuelle de chimenea, repitió: - ¡Para raqueta, la mía, para fuelle, el mío y para huevos, los míos! -... quedándose tan ancho...

Me despido de Diego, Paco, Luis, Juan Carlos y Manolo. Agustín y yo nos vamos a tomar algo sólido a "El Cruce". Allí, nos vuelve a enganchar Manolo. - ¡Oigue! -, dice una señorita catalana con mucho acento

- ¿Sigue comiéndose tan bien en el restaurante "El Capricho de Gaudí"? -. Pues mire, no lo sé, no vivo aquí señor -, le digo, señalándole a Manolo -, le podrá informar -. - Es que parece ser que los han comprado los japoneses -, comentan los compañeros de la señorita. - ¿Habrá cambiado la cocina? - Mire, señorita -, contestó Manolo -, yo no sé como se come en "El Capricho", lo que sí puedo decirle es que no hace falta ir allí para comer bien. - - ¿Dónde podemos cenar entonces? - ¡Pues en "El Altamira". Yo como todos los días allí y como de maravilla! -, contestó Manolo, mientras Agustín y yo nos tronchábamos. - En ese hotel estamos nosotros -, respondió la señorita

- Entonces, ¿por qué ir tan lejos? - terminó Manolo. - Coman allí. - Es que, ¿sabe?, yo soy el propietario y como muy bien...- La señorita y acompañantes se marcharon riendo.......... ..............................................................................................................................................................................................................................................................................Salimos de "El Cruce", para la casona del cubano. Pero Manolo, nos obligó, casi a la fuerza, a subir a su coche para recorrer los cien metros que nos faltaban. Previamente, le quería pedir la documentación a una pareja, en el mismo "Cruce", cosa que le hicimos desistir, aunque posteriormente, ofició de guardia de tráfico.

- Es que voy al Conde Duque de inspección -, dijo refiriéndose a su hotel, que está al lado de la casa de Agustín. - Buenas noches -, dijo -, ¿dónde esta "el de noche"? - preguntó por el encargado -. buenas noches, hoy libraba -, dijo el sustituto -. Iba a casa de su novia -, añadió. Manolo comentó: - Malo, si entra en la casa de su novia,

Mientras tomábamos unos vinos en la barra del bar, Manolo nos contaba anécdotas con la guardia civil de trafico, por la que parece tiene predisposición a marcar que no se salgan fuera de sus atribuciones. Tan eufórico comentaba los hechos ocurridos en una ocasión, en que le pararon en Torrelavega, que un señor de Sevilla, hospedado en el hotel, bajó a Recepción y dijo: - "Señore", son las "do" de la madrugada... "nosotro” queremos dormir, por la escalera llegan sus "vose” hasta el tercero, donde no hay quien duerma -. - Tiene razón, - dijo-Agustín -, ya nos vamos -. Manolo salió de su hotel, donde estaba gritando eufórico y, con la mano en la boca, decía: - ¡Chist, silencio, chist...! -, mientras nos guiñaba con complicidad el ojo ................ ...........................................................................................................................................................................................................................................................................................Así es Manolo y, nunca mejor dicho, "El Guiños" ........ ...............................................................................................................................................................................................................................................................................La mejor forma de dormir en una cama que no es la nuestra habitual, noble refrán castellano que reza:

"A mala cama, colchón de vino". Y a eso contribuimos Agustín y yo, en su casa, atizándonos una copa de orujo de Potes, que dejaba un hermoso rosario en el cogote, regalo de Toñín en sus muchas correrías a ese pueblo... Dormimos como benditos... .................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

-CAPITULO V-

THE END.

CAPÍTULO V.- Y FINAL.

-11-

Nuestro viaje por tierras cántabras se terminaba. El último día teníamos que dedicar la mayor parte de las horas, a la carretera. Salimos hacia el cruce y me despedí, mentalmente, de un pueblo con solera, con raíces, recio y orgulloso. Nuestra siguiente cita era en Reinosa, con un amigo del club de golf "Larrabea", Pedro, que tuvo un accidente de Mountain Bike en el Pirineo Leridano. En Torrelavega cogimos, a la derecha, la carretera de Reinosa, carretera amplia, recta, nueva, pero sobre todo norteña. Va colgada sobre la ladera de una montaña, con bosques de pinos y por encima de un pequeño desfiladero, estrecho, con un río de poco caudal, truchero, con remansos y corrientes, al que obstaculizan presas en su curso................. .................................................................................................................................................................................................................................................................................Agustín conduce, mientras comentamos la última comida en Llanes: -los de la mesa de al lado, estaban observando como Toñín se dormía en pleno postre y comentaban entre ellos: - Cómo serán de lentos en este restaurante, que hasta los clientes se les duermen. – - Lo que me disgusta un poquito -, digo - es no haberme despedido de Toñln. - - Sí, pero a Toñín no le gustan las despedidas, nunca aparece en ese momento, es especial, tampoco sube a casa cuando le invito, es la forma de ser del Señor del Pedroso.

- ¡Ay, madreee! -, exclamo yo -, mientras mentalmente me despido de un hombre rudo y a la vez agradable, que nos ha hecho pasar unos buenos ratos................................. ..................................................................................................................................................................................................................................................................................Pronto entramos en Reinosa, población que está muy alta, tal como pudimos comprobar durante el viaje. Reinosa es bastante grande, nos dirigimos hacia el centro buscando una plaza donde aparcar, preguntando por una direcci6n, la calle Mallorca, por la que ascendemos buscando la casa que interesamos. - ¿Qué tal?, ¿cómo están?, pasen, pasen, que Pedro está en la habitación y viene ahora -, nos dice su madre. Pedro nos cuenta su relato con toda clase de detalles, nos hacemos cargo de su peripecia, por el efecto de la caída, tiene una vértebra machacada, necesitando unos meses de reposo en casa, sobre todo, en cama, para que ella misma se regenere. En los primeros momentos, no localizaron esa lesión, le curaron 108 brazos, la cara, la espalda, alguna costilla rota, pero no observaron la vértebra, por lo que, en el traslado, corrió un peligro muy, muy grande. Pedro es un buen muchacho, de mirada noble, sonrisa en todo momento agradable, con cierta timidez. Su madre sonríe comprensiva cuando le mira, se ve que es su ojo derecho, nos dice que ahora ya está tranquila, que ella es muy casera, que pasa temporadas con Pedro en Vitoria, pero, lo que realmente le gusta es su casa, donde se encuentra muy a gusto y contenta. Pedro agradece la visita. Ha cogido confianza, se ríe, se encuentra a gusto, toma un jerez con nosotros, se fuma un cigarrillo.................................................. ............................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................ Agustín, muy abierto y afable, crea una atmósfera agradable, le ha dado mucha moral, le cuenta cosas del club, del Master-Cady, que siempre pregunta por él, de algún socio que se ha interesado... Pedro rememora sus últimos partidos jugados allí y sus compañeros, la situaci6n de las calles en los nuevos hoyos.. ..............................................................................................................................................................................................................................................................................Pasamos un largo rato charlando los tres de múltiples cosas, mientras la mañana transcurre pausadamente. Una prima le viene a visirtar, nos la presenta. Está estudiando para enfermera. Pedro se relaja, nos dice que, cuando se incorpora, debe ponerse un apoyo firme en el pecho, para que le impida doblarse. Por lo demás, se encuentra bien, los médicos le han dicho que ha tenido mucha suerte. La mañana se acaba, nosotros tenemos que partir hacia Vitoria para llegar, al menos, al anochecer. Le decimos a Pedro que cuatro meses pasan enseguida, le abrazamos y le damos ánimo para esperar hasta Febrero. Su madre está emocionada y agradecida, nosotros no tenemos más remedio, al salir, que comentar que bien se siente uno después de una visita así. Pedro y su madre salen a la ventana del tercero, nos señala el prado cercano donde juega con el "pitching", le decimos que es un sitio muy bueno, largo, ideal para practicar... Levantamos los brazos para saludar, ellos agitan igualmente las manos en señal de adiós ...

Estamos contentos de haber compartido esos momentos de tranquilidad con Pedro y su madre, nos sentimos reconfortados, pensamos que hace falta poco, muy poco, para acercarse a la felicidad con los demás.......................... .............................................................................................................................................................................................................................................................................. -12-

Salimos de Reinosa hacia la provincia de Burgos, pronto alcanzamos las primeras vistas hacia el pantano del Ebro, una extensión de agua de más de veinte kilómetros de largo. Bordeamos el pantano varias veces, siguiendo el curso de la carretera, es como un enorme mar interior. Nuestro viaje se acerca a su fin, no tratamos de rememorar nada en este trayecto de vuelta. El camino hacia Vitoria lo hacemos comentando cosas diversas, ya tendremos tiempo, durante el próximo mes, de hacer un repaso al mismo. Descendemos por una carretera estrecha, con paisajes a izquierda y derecha muy áridos, sin apenas civilización, hacia el valle. Allí, paramos en Villarcayo. Villarcayo es un pueblo agrícola, pero en julio empieza a acoger a un gran número de veraneantes, sin embargo, ahora es transitable y se puede parar ............................ ..............................................................................................................................................................................................................................................................................Atravesamos la plaza con gran cantidad de hojas en el suelo. Le comento a Agustín: - Vamos a buscar un señor que esté gordito, preguntándole donde podemos comer. Si es un cura, muchísimo mejor. –

Comemos en el hotel, en un bonito comedor con una gran cristalera que da a un patio exterior, con muchos árboles y muy floreado. - Cuando estamos en Castilla, para comer lo tenemos muy claro -, rememoro el particular refrán: - De la mar, el mero, de la tierra, el cordero y de la selva, el misionero -. Pedimos, desde luego, cordero. Nos aproximamos a Vitoria con una placentera sensación de haber pasado unos días que tardaremos en olvidar, de haber conocido personas peculiares y sitios agradables. De alguna forma, nos hemos quedado con un trozo de esas vivencias ......................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................Mi último recuerdo en Vitoria es del refrán que me contó Agustín al llegar: - “Santillana del Mar, no es santa, no es llana y tampoco tiene mar”. Sin embargo, se merece este otro: - "Santillana del Mar, no tiene par" – ........................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

EPILOGO

La intención de rescatar algunos de los sucedidos de este viaje, como se puede deducir de esta páginas, no es, en modo alguno, realizar una crónica ni tan siquiera, un ejercicio de redacción ni un ensayo, dado que se ha huido de profundizar en temas puntuales de la vida y sus personas. Por el contrario, se ha tratado de relatar las cosas sencillas, en la sencillez de la vida. Si esto logra que se vuelva a leer el escrito dentro de unos años, es lo que hemos pretendido.............................................. .....................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

SONETILLO A DON ANTONIO

Dices NO, por vez primera Toñín, Señor del Pedroso luego, después, SI gustoso, demostrando tu solera.

Soltero y ya cincuentón tú que eres de Santillana, gritas lo que te entra en gana que suerte tienes, bribón.

Te vas a la feria a Potes, a regatear con pasiegas de quien conoces sus motes.

Y a fe que a noble, si llegas aunque tú no lo denotes, a los amigos te apegas.

Oxoan ´91Oxoan 11:14 15 ene 2008 (CET)

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