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En noticias procedentes de los Estados Unidos de América aparece frecuentemente el término afroamericano para hacer referencia a los negros de ese país.

La palabra en cuestión no está mal formada, puesto que sirve para explicar la procedencia de esas personas, y tiene la misma forma que hispanoamericanos pero debe evitarse porque el hecho de que su formación sea correcta no tiene nada que ver con la conveniencia ni la necesidad de su introducción como sustituta de negros, voz que por sí sola ya denota la procedencia de esa comunidad, ya que todos los negros de América proceden de África, al igual que los que se han asentado en otras partes del mundo.

Quizá cabe preguntarse si los redactores que escriben afroamericanos pretenden referirse sólo a los negros de los Estados Unidos. Todos los negros de América -del Norte, del Centro y del Sur- son afro y americanos, o sea que es suficiente con utilizar la palabra negro. De ser así, el intento está fallido, puesto que América no es el país que hay entre Canadá y México, sino todos los que se extienden desde la Patagonia hasta Alaska, y en muchos de ellos parte de la población es de raza negra, cómo no, procedente de Africa, y son, pues, también afroamericanos.

El elemento compositivo afro- se usa en Cuba para referirse a un tipo determinado de música -afrocubana- en la que perviven los ritmos africanos, como en la de otros países antillanos y Brasil. También aparece en afronegro, voz usada para referirse a los rasgos, hábitos y costumbres africanos que perviven en las colectividades hispánicas de América, y en afronegrismo, que es como se llama en lingüística a las palabras tomadas de las lenguas de los negros africanos, y a la actitud de defensa y recuperación de elementos afronegros en los países hispánicos de América.

No es necesario buscar eufemismos para referirse a los negros, y en las noticias puede decirse, sin molestar a nadie, que en la composición del gobierno de Estados Unidos hay negros e hispanos.; Es mejor evitar esta forma poco clara (en todo caso habría que hablar de afroestadounidenses) y seguir diciendo blancos, negros, amarillos e indios, sin falsos pudores y sin miedo de utilizar un término que sólo es peyorativo si se usa como tal.