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1 caverna, cueva, gruta, cripta[editar]

La idea principal de estas palabras es la de agujero, vacío, concavidad.

Se atribuye la palabra cueva a muchas concavidades naturales, de aspecto exterior horroroso, oscuras, espaciosas y muy profundas, que sirven unas de refugio a gente de mala vida, que huye y se esconde; otras de guarida a las fieras, animales dañinos, aves y reptiles que aborrecen la luz y aman las tinieblas.

Por lo tanto es muy común la espresion de cueva de ladrones: al abismo en que descendió D. Quijote, lleno de aves nocturnas, de sabandijas y de maleza, se le llama cueva de Montesinos; el célebre ladrón Caco habitaba, según Virgilio, en una curva

Mas fija y exacta es la palabra caverna, que también derivan de cavus ‘hueco, hoyo, cavidad, concavidad’, y regularmente se entiende por un gran subterráneo, tenebroso, peligroso y temeroso. Muchas de las cuevas naturales, de que hemos hablado, son verdaderas cavernas, y ofrecen a los hombres y a los animales refugio más seguro por lo profundo, escondido y oscuro, y por lo tortuoso y estrecho de sus vueltas y revueltas.

Se da el nombre de gruta, que presenta por lo común idea más placentera, ya a los edificios subterráneos de la antigua edad, que aún se conservan en Roma y otras partes ya a concavidades formadas por la naturaleza, principalmente en las montañas y terrenos calizos, como son la célebre de Antipares, la de la Sibila, que recuerda ideas misteriosas.

Derivan los etimologistas la palabra gruta de las griegas y por traslación latinas, crypto y crypta, ‘yo oculto, escondo, cubro, defiendo’. También castellanizaron a cripta esta palabra nuestros antiguos, aunque parece la limitaron a las bóvedas o cementerios para enterrar á los muertos.

La idea distintiva de la gruta es la de una cavidad no muy profunda, ni tan tenebrosa como la caverna, pues es por lo común una reducida cueva que ningún espanto causa, antes bien cierto agrado y placer. Su propiedad relativa es la de ocultar, amparar y presentar un solitario refugio, un paraje de descanso que recrea y solaza.

Por esta razón en los grandes jardines y bosques, el arte se esmera en construir gratas y cómodas grutas imitando lo mejor y más risueño de la naturaleza.

2 Referencias[editar]

Pedro María de Olive, Diccionario de sinónimos de la lengua castellana, París, 1891.