interjección
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Definición
Según el DRAE:
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- 1. f. Gram. Clase de palabras que expresa alguna impresión súbita o un sentimiento profundo, como asombro, sorpresa, dolor, molestia, amor, etc. Sirve también para apelar al interlocutor, o como fórmula de saludo, despedida, conformidad, etc.; p. ej., eh, hola.
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Características
- Son palabras (o grupos de palabras) tónicas que forman enunciados exclamativos en sí mismas, por lo que su entonación también es exclamativa.
- ¡Ay!, ¡jo!
- ¡Vaya por Dios!, ¡anda ya!
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- Aunque algunos gramáticos las consideran como un grupo de palabras, las interjecciones no desempeñan ninguna función en la oración.
- Imitan ruidos de la realidad y expresan un sentimiento del hablante. Como se define en el DRAE también se utiliza en fórmulas de cortesía o saludo y para apelar al hablante.
Clasificación de interjecciones
Según su origen
Las interjecciones se pueden dividir en:
- Interjecciones propias — o propiamente dichas. Se trata de una palabra entre admiraciones.
- ¡Ah!, ¡uf!, ¡eh!, ¡oh!, ¡bah!, ¡ay!
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- Interjecciones impropias. Son aquellas que se utilizan como interjecciones pero idiomáticamente su origen es un sustantivo, adjetivo, verbo, adverbio, grupo nominal o frase.
- ¡Hombre!, ¡cáscaras!, ¡caracoles!, ¡cuidado!, ¡demonios! (sustantivos)
- ¡Bravo!, ¡genial!, ¡bueno! (adjetivos)
- ¡Anda!, ¡dale!, ¡vaya! (verbos)
- ¡Atrás!, ¡rápido!, ¡bien! (adverbios)
- ¡Mi madre!, ¡un huevo!, ¡Dios santo! (grpos nominales)
- ¡Hay que fastidiarse! (frases)
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Según su forma
Esta clasificación la hacen autores como Manuel Seco o Leonardo Gómez Torrego.
- Interjección imitativa. Son las que se han formado onomatopéyicamente con la intención de imitar ruidos de la realidad.
- ¡Zas!
- ¡Pum!
- ¡Chas!
- ¡Miau!
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- Interjección expresiva. Sin embargo, en otros casos, las interjecciones no tratan de imitar la imagen de un hecho, sino que expresan una sensación o una emoción del hablante.
- ¡Ah! (¡qué gusto!)
- ¡Uf! (¡qué descanso!)
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Este tipo de interjecciones pertenece únicamente a la función expresiva del lenguaje.
- Interjección apelativa. Este grupo de interjecciones sirven para iniciar la comunicación, para establecer el contacto con el oyente antes de emitir el mensaje o para actuar sobre la voluntad del receptor.
- ¡Chist!, vengan ustedes por este lado
- ¡Aúpa!, que tú puedes.
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- Por medio de interjecciones se puede practicar, sin más comunicación, el acto social del saludo o la despedida. Son las denominadas interjecciones formularias.
- Interjecciones por traslación. Son ciertas palabras tónicas o grupos de palabras que en sí no son interjecciones, pero que usados de forma aislada y con una entonación exclamativa, funcionan como tales.
- ¡Hobre!, ¡hay que jorobarse!, ¡anda!
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(Véase el segundo apartado de la clasificación anterior.)
Cabe mencionar que José Martínez de Sousa hace una mezcla de las dos clasificaciones que se han expuesto, al incluir como subgrupos los tres primeros tipos de interjecciones (imitativa, expresiva y apelativa) de esta clasificación dentro de las interjecciones propias de la primera clasificación.
Otras propiedades
Gómez Torrego aporta algunas características más propias de las interjecciones.
- Por extensión del punto anterior, cualquier palabra o grupo de palabras, independientemente de su función y conexión con el contexto interlocutivo, puede convertirse en una interjección si actúa de forma aislada (en el texto escrito, también se marcan con los signos de exclamación).
- ¡La comida! apaga el fuego, que se quema.
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- Algunas interjecciones pueden llevar un complemento, por lo que, sintácticamente, actuarían como núcleo de un grupo interjectivo.
- Pueden aparecer dos intrerjecciones seguidas (o incluso más).
- ¡Oh, cielos!
- ¡Vaya, hombre, vaya!
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- Interjecciones como vaya pueden ser intensificadores de sustantivos o adjetivos. En ese caso equivale a qué o menudo.
- ¡Vaya lío! (¡qué lío! ¡menudo lío!)
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- Otra forma de intensificar es unido a oraciones introducidas por que o si.
- ¡Cuidado que es tonto!
- ¡Vaya si es tonto!
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