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Se llama remisión (a menudo también referencia cruzada, del inglés cross-reference) a un elemento que aparece en los textos para indicar un punto del mismo texto en el que se complementa o extiende un determinado concepto. Se diferencia de la referencia en que esta envía a una obra distinta, aunque a menudo esta última voz también se emplea para las remisiones.

Muchos programas facilitan las remisiones automáticas, como LibreOffice.

Puede ser de un punto de un párrafo a una determinada sección, de una entrada de un índice o un diccionario a otra, etc.

1 Métodos de remisión y abreviaturas

Un método habitual para las remisiones en el texto es «véase la página 5» (en plural es «véanse», como «véanse los capítulos 3 y 4»). Cuando la remisión solo sirve de complemento, también se usa «véase también la página 5». Hoy es frecuente el imperativo impersonal «ver». Pueden señalarse con flechas y otros recursos gráficos y ortográficos, como el asterisco o la versalita.

Son frecuentes también las abreviaturas «v.» (‘véase’, ‘véanse’, ‘ver’) o «vid.» (‘vide’), así como «cf.» y «cfr.» (‘confer’; como castellanización «cp.», ‘compárese’). La distinción entre estos dos grupos de abreviaturas no es clara y depende del autor y el estilo. Así, podemos encontrar (DOT, p. 54):

  • «cfr.» da una fuente en apoyo de lo que se afirma; «vid.» remite a una ampliación de un punto;
  • «cf.» se reserva para las notas; «v.» para el texto;
  • «cf.» remite a otros textos; «v.» es una remisión interna;
  • «cp.» implica contraste, comparación; «v.» ampliación o reafirmación.

Finalmente, hay quienes optan solo por una de ellas para cualquier remisión o referencia. En DOT, p. 61, se desaconseja el uso de «vid.» por no ahorrar ningún signo (tiene 4, igual que la palabra que abrevia) y no presentar ninguna ventaja sobre «v.».

2 Ortografía

Las voces como figura, capítulo, cuadro, tabla, etc., empleadas en remisiones se escriben en minúscula. Si estas voces se abrevian, puede prescindirse de los conectores. En trabajos académicos no se añade la palabra «número» antes del número:

véase la figura 4, ver la figura 4
v. fig. 4
el capítulo 7, la figura 9.5, el apéndice B,
el libro I, el tratado tercero, la sección 12.1

En ocasiones, la remisión no solo incluye el número, sino también un título. Este puede ir tras el número entre comas:

En la figura 2.5, «Compuertas lógicas», se muestra una aplicación que simula un interruptor.

Pero los nombres comunes de las partes en que se dividen convencionalmente las obras van en minúscula y sin necesidad de destacado:

la bibliografía, el prólogo, el índice

Las remisiones van a menudo entre paréntesis. Es posible y válido que un paréntesis de apertura vaya tras uno de cierre, dejando un espacio:

... entra en el volumen (manantiales) o sale de él (sumidero) (fig. 11.5).

Alternativamente, podría reemplazarse por un texto, pero con ello se podría perder la uniformidad estilística, por lo que a menudo no es una opción adecuada:

... entra en el volumen (manantiales) o sale de él (sumidero), como se muestra en la fig. 11.5.

La remisiones a fórmulas matemáticas suele ir entre paréntesis, grafía que se suele conservar incluso si coincide con otro paréntesis:

... el campo es proporcional a la intensidad (compárese con (18.5)).

3 Tipografía

Como norma general, las remisiones a apartados, capítulos, figuras, cuadros, etc., numerados van con el tipo de letra principal, sin destacados como cursiva, negrita, versalita, etc.

En ocasiones, y como recurso estilístico en ciertos tipos de documentos, se destaca con negrita el número o, más raramente, el nombre del tipo de elemento (o incluso ambos a la vez). Alternativamente, se emplea versalita. Se trata de casos en los que los elementos extratextuales a los que se remite tienen tanto peso o más que el texto, que sirve sobre todo de apoyo. De este modo, es más fácil buscar el punto concreto donde se explica un determinado elemento.

Las remisiones a expresiones o voces (por ejemplo, en diccionarios o glosarios) sí van más menudo con algún destacado. Por ejemplo, el DRAE marca las remisiones a otros artículos y acepciones con negrita, como en el siguiente ejemplo, que envía de llorisquear a lloriquear:

llorisquear. intr. Ur. lloriquear.

4 Remisiones a páginas frente a remisiones a secciones

Las remisiones a páginas suelen ser más precisas que la remisiones a secciones, pero tradicionalmente no se han empleado porque la paginación solo se podía conocer una vez que el libro estaba terminado y resultaba complejo añadirlas a posteriori. En cambio, la numeración de las secciones suele ser más estable (incluso se puede conocer con antelación si la obra sigue un plan predeterminado) y, por tanto, las remisiones son menos costosas (en tiempo y dinero).

En la actualidad, diversos sistemas de preparación documentos y libros pueden resolver las remisiones a páginas de modo automático.