Wikilengua
Ir a la navegaciónIr a la búsqueda
(borrador de -erio (sufijo))
 
(No se muestran 218 ediciones intermedias del mismo usuario)
Línea 46: Línea 46:
 
__TOC__
 
__TOC__
  
== [[-erio (sufijo)]] ==
+
== El Elefante y otros animales ==
El sufijo '''-erio''', añadido a [['Infinitivo]]s, forma {{versalita|sustantivos deverbales}} que indican acción o efecto:
+
''Ningún particular debe ofenderse de lo que se dice en común.''
{{ejemplo|
 
:sahumar > sahumerio
 
}}
 
  
Forma asimismo [['sustantivo]]s que indican:
+
:::::<span style="font-size:120%">FÁBULA I</span>
* lugares
 
{{ejemplo|
 
:asceta > asceterio
 
:beato > beaterio
 
}}
 
* situaciones o estados
 
{{ejemplo|
 
:cautivo > cautiverio
 
}}
 
  
== La Celestina (acróstico) ==
+
:: &nbsp; &nbsp; Allá, en tiempo de entonces,
<div style= "font-size:120%">El bachiller Fernando de Rojas acabó la Comedia de Calisto y Melibea y fue nacido en La Puebla de Montalbán.</div>
+
:: Y en tierras muy remotas,
&rarr; [https://books.google.es/books?id=4cwNAAAAYAAJ&printsec=frontcover&dq=La+Celestina&hl=es&sa=X&ei=cHh-T_aYKOTf4QSaxq2fBw#v=onepage&q=La%20Celestina&f=false Google books]
+
:: Cuando hablaban los brutos
<br>&rarr; [https://catalog.hathitrust.org/Record/009732383 catalog.hathitrust.org] ([https://www.hathitrust.org/access_use#pd-google ''Public Domain, Google-digitized''])
+
:: Su cierta jerigonza,
 +
:: Notó el sabio Elefante
 +
:: Que entre ellos era moda
 +
:: Incurrir en abusos
 +
:: Dignos de gran reforma.
 +
:: Afeárselos quiere,
 +
:: Y a este fin los convoca.
 +
:: Hace una reverencia
 +
:: A todos con la trompa,
 +
:: Y empieza a persuadirlos
 +
:: En una arenga docta,
 +
:: Que para aquel intento
 +
:: Estudió de memoria.
 +
:: Abominando estuvo
 +
:: Por más de un cuarto de hora
 +
:: Mil ridículas faltas,
 +
:: Mil costumbres viciosas:
 +
:: La nociva pereza,
 +
:: La afectada bambolla,
 +
:: La arrogante ignorancia,
 +
:: La envidia maliciosa.
 +
:: &nbsp; &nbsp; Gustosos en extremo,
 +
:: Y abriendo tanta boca,
 +
:: Sus consejos oían
 +
:: Muchos de aquella tropa:
 +
:: El Cordero inocente,
 +
:: La siempre fiel Paloma,
 +
:: El leal Perdiguero,
 +
:: La Abeja artificiosa,
 +
:: El Caballo obediente,
 +
:: La Hormiga afanadora,
 +
:: El hábil Jilguerillo,
 +
:: La simple Mariposa.
 +
:: &nbsp; &nbsp; Pero del auditorio
 +
:: Otra porción no corta,
 +
:: Ofendida, no pudo
 +
:: Sufrir tanta parola.
 +
:: El Tigre, el rapaz Lobo
 +
:: Contra el censor se enojan.
 +
:: ¡Qué de injurias vomita
 +
:: La Sierpe venenosa!
 +
:: Murmuran por lo bajo,
 +
:: Zumbando en voces roncas,
 +
:: El Zángano, la Avispa,
 +
:: El Tábano y la Mosca.
 +
:: Sálense del concurso,
 +
:: Por no escuchar sus glorias,
 +
:: El Cigarrón dañino,
 +
:: La Oruga y la Langosta.
 +
:: La Garduña se encoge,
 +
:: Disimula la Zorra,
 +
:: Y el insolente Mono
 +
:: Hace de todo mofa.
 +
:: &nbsp; &nbsp; Estaba el Elefante
 +
:: Viéndolo con pachorra,
 +
:: Y su razonamiento
 +
:: Concluyó en esta forma:
 +
:: "A todos y a ninguno
 +
:: Mis advertencias tocan:
 +
:: Quien las siente, se culpa;
 +
:: El que no, que las oiga."
 +
:: &nbsp; &nbsp; Quien mis fábulas lea,
 +
:: Sepa también que todas
 +
:: Hablan a mil naciones,
 +
:: No sólo a la española.
 +
:: Ni de estos tiempos hablan,
 +
:: Porque defectos notan
 +
:: Que hubo en el mundo siempre,
 +
:: Como los hay ahora.
 +
:: Y pues no vituperan
 +
:: Señaladas personas,
 +
:: Quien haga aplicaciones
 +
:: Con su pan se lo coma.
  
:El silencio escuda y suele encubrir
+
== PRÓLOGO ==
:Las faltas de ingenio e las torpes lenguas;
+
La edición primera de esta colección de prosistas apareció en 1899. La obra, abandonada desde entonces por mí, aparece ahora en una segunda edición, bastante corregida y aumentada con trozos de algunos autores más.
:Blasón que es contrario publica sus menguas
 
:Al que mucho habla sin mucho sentir.
 
:Como la hormiga que deja de ir
 
:Holgando por tierra con la provisión,
 
:Jactóse con alas de su perdición:
 
:Lleváronla en alto, no sabe dónde ir.
 
  
PROSIGUE
+
Es útil la lectura de un autor antiguo, porque su pensamiento puede instruir y educar el nuestro; mas, para que esto tenga lugar, es preciso comprender sus ideas, no en lo que tienen de común a muchos tiempos, lugares y gentes, sino en aquello más escondido y particular propio de tal época, tal región o tal persona, que, comparado con lo que tenemos delante y habitualmente nos rodea, nos ayuda a apreciar mejor lo que esto tiene de bueno o de malo, de pasajero o de permanente, dando seguridad y madurez a nuestro juicio. Por esto el comentario del autor antiguo se debe fijar en lo que la obra comentada difiere más de lo actual, en lo que tiene de más peculiar, por menudo que parezca; pues sólo conseguimos comprender bien el pensamiento de un autor cuando llegamos a entender el sentido especial con que él escribió cada palabra, representándonos en nuestra imaginación lo mismo que él en la suya tenía presente al escribir; en suma, cuando reconstruímos en nuestro entendimiento las menores circunstancias particulares del tiempo y lugar en que fué escrita la obra, cuando llegamos a despertar en nosotros la impresión que los pormenores y el conjunto de la misma hicieron en los contemporáneos del autor cuando la leían.
:El aire gozando, ajeno y extraño,
 
:Rapiña es ya hecha de aves que vuelan;
 
:Fuertes más que ella por cebo la llevan:
 
:En las nuevas alas estaba su daño.
 
:Razón es que aplique a mi pluma este engaño,
 
:No disimulando con los que arguyen;
 
:Así que a mí mismo mis alas destruyen,
 
:Nublosas e flacas, nacidas de hogaño.16
 
  
PROSIGUE
+
Claro que es muy difícil siempre acercarse a este ideal, y que es imposible realizarlo tratándose del estudio de autores en la segunda enseñanza; pero, de todos modos, es preciso que las observaciones gramaticales, retóricas y literarias que continuamente han de surgir en la lectura de los clásicos, no se descarríen por el terreno de las consideraciones abstractas y tomen un aspecto principalmente histórico.
:Donde ésta gozar pensaba volando,
 
:O yo aquí escribiendo cobrar más honor,
 
:De lo uno y lo otro nació disfavor:
 
:Ella es comida y a mí están cortando
 
:Reproches, revistas e tachas. Callando
 
:Obstara18 los daños de envidia e murmuros;
 
:Y así navegando, los puertos seguros
 
:Atrás quedan todos ya, cuanto más ando.
 
  
PROSIGUE
+
Las notas que acompañan a la presente colección, no quieren ser un comentario suficiente para el alumno: no se proponen más que hacer al profesor más llevadera la difícil tarea de poner un trozo antiguo al alcance de los alumnos, y de hacer que éstos entren, en lo posible, dentro de la época, y dentro de la intención y estilo de cada autor.
:Si bien discernís mi limpio motivo,
 
:A cuál se endereza de aquestos extremos,
 
:Con cuál participa, quién rige sus remos:
 
:Amor apacible o desamor esquivo,
 
:Buscad bien el fin de aquesto que escribo,
 
:O del principio leed su argumento.
 
:Leedlo y veréis que, aunque dulce cuento,
 
:Amantes, que os muestra salir de cautivo.
 
  
COMPARACIÓN
+
Las breves introducciones que preceden a cada autor, sólo pretenden dar una orientación general, de muy diverso alcance y carácter en cada caso, para esbozar una sumaria historia del desarrollo de la prosa; sugieren, nada más, algunas cuestiones relacionadas con esa historia.
:Como el doliente que píldora amarga
 
:O huye o recela o no puede tragar,
 
:Métenla dentro de dulce manjar:
 
:Engáñase el gusto, la salud se alarga.
 
:Desta manera mi pluma se embarga20
 
:Imponiendo dichos lascivos, rientes,
 
:Atrae los oídos de penadas gentes:
 
:De grado escarmientan y arrojan su carga.
 
  
VUELVE A SU PROPÓSITO
+
Las notas son una muestra de las múltiples explicaciones de puntos de gramática, de estilo, y a veces de historia literaria, que ocasionalmente deben hacerse con motivo de la lectura. Claro es que cada profesor tiene que multiplicar estas explicaciones de acuerdo con la índole y objeto principal de su enseñanza. Sobre todo, queda al profesor el comento literario; ha de enlazar el fragmento aquí publicado con la obra entera de donde procede; ha de hacer comprender el plan y fondo de esa obra, relacionándola con el conjunto de la producción literaria española de la época; ha de ahondar en el pensamiento del autor, y descubrir su nota distintiva. En todo debe llevar al alumno a que formule juicios propios sobre las cuestiones tratadas; a que ejercite su discernimiento y su crítica independientemente de las nociones recibidas en los manuales; a que eduque su buen gusto, en fin.
:Este mi deseo cargado de antojos
 
:Compuso tal fin que el principio desata;
 
:Acordó de dorar con oro de lata
 
:Lo más fino oro que vio con sus ojos
 
:Y encima de rosas sembrar mil abrojos.
 
:Suplico pues suplan, discretos, mi falta;
 
:Teman groseros y en obra tan alta
 
:O vean y callen, o no den enojos.
 
  
PROSIGUE DANDO RAZONES<br>
+
Esta colección proporcionará a los alumnos trozos bastante extensos de obras que no podrían o no deberán leer enteras. Sólo incluye autores hasta comienzos del siglo XIX, porque son los que están más fuera de la mano del estudiante; no porque los autores modernos no deban formar parte, y muy principal, de las lecturas de clase.
POR QUE SE MOVIÓ A ACABAR ESTA OBRA
 
:Yo vi en Salamanca la obra presente.
 
:Movíme acabarla por estas razones:
 
:Es la primera que estó en vacaciones;
 
:La otra que oí su inventor ser sciente;
 
:Y es la final, ver ya la más gente
 
:Vuelta e mezclada en vicios de amor.
 
:Estos amantes les pondrán temor
 
:A fiar de alcahueta, ni de mal sirviente.
 
:Y así que esta obra, a mi flaco entender,
 
:Fue tanto breve cuanto muy sutil,
 
:Vi que portaba sentencias dos mil:
 
:En forro de gracias, labor de placer.
 
:No hizo Dédalo24 en su oficio e saber
 
:Alguna más prima entretalladura,
 
:Si fin diera en esta su propia escritura,
 
:Corta, un gran hombre y de mucho valer.
 
:Jamás no vi sino en terenciana,
 
:Después que me acuerdo, ni nadie la vido,
 
:Obra de estilo tan alto y subido
 
:En lengua común vulgar castellana.
 
:No tiene sentencia de donde no mana
 
:Loable a su autor y eterna memoria,
 
:Al cual Jesucristo reciba en su gloria
 
:Por su pasión santa, que a todos nos sana.
 
  
AMONESTA A LOS QUE AMAN QUE SIRVAN A DIOS<br>Y DEJEN LAS MALAS COGITACIONES E VICIOS DE AMOR
+
Los textos van, en general, ajustados a las ediciones más antiguas de la obra de donde proceden. Para Moratín se sigue la edición de la Academia de la Historia. Para Santa Teresa, Jovellanos y Toreno, la edición de la Biblioteca de Autores Españoles. Para Mendoza se tienen presentes los manuscritos de ''La Guerra de Granada''. Para don Juan Manuel se han consultado todos los códices del ''Conde Lucanor''. El Arcipreste de Talavera va según la edición de Pérez Pastor.
:Vosotros que amáis, tomad este ejemplo,
 
:Este fino arnés con que os defendáis;
 
:Volved ya las riendas, porque no os perdáis;
 
:Load siempre a Dios visitando su templo;
 
:Andad sobre aviso, no seáis de ejemplo
 
:De muertos y vivos y propios culpados.
 
:Estando en el mundo yacéis sepultados;
 
:Muy gran dolor siento cuando esto contemplo.
 
  
FIN
+
<small>RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL (La Coruña, 1869; † Madrid 1968)</small>
:Olvidemos los vicios que así nos prendieron,
 
:No confiemos en vana esperanza;
 
:Temamos Aquel que espinas y lanza,
 
:Azotes y clavos su sangre vertieron;
 
:La su santa faz herida escupieron,
 
:Vinagre con hiel fue su potación,
 
:A cada santo lado consintió un ladrón.
 
:Nos lleve, le ruego, con los que creyeron.
 
  
== Fábula ==
+
{{bibliofuente|url texto= https://www.gutenberg.org/ebooks/53837 |portal= Project Gutenberg |ficha libro= Biblio:Antología de prosistas castellanos (L6) |licencia= dominio público }}
[[Archivo:Samaniego La cigarra y la hormiga París 1902.jpg|200px|right]]
 
::La Cigarra y la Hormiga
 
  
::Cantando la Cigarra,
+
'''notas'''
::Pasó el verano entero
+
<references/>
::Sin hacer provisiones
+
 
::Allá para el invierno.
+
<br>'''Del mismo libro (L6)''':
 +
<br>{{Textos Antología de prosistas castellanos L6}}
 +
 
 +
== Migración ==
 +
=== Libros ===
 +
# [[Biblio:Fábulas de Samaniego/Armand Colin 1902]] > [[Biblio:Fábulas de Samaniego (L1)]]
 +
# [[Biblio:Fábulas y cuentos en verso/Revista de Archivos 1922]] > [[Biblio:Fábulas y cuentos en verso (L2)]]
 +
# [[Biblio:La Celestina (Fernando de Rojas)/Tomás Gorchs 1842]] > [[Biblio:La Celestina (L3)]]
 +
 
 +
=== Textos ===
 +
# [[El asno y el caballo/Armand Colin 1902]] > [[El asno y el caballo]] > [[El asno y el caballo (fábula)]]
 +
# [[El charlatán/Armand Colin 1902]] > [[El charlatán (fábula)]]
 +
# [[El ciervo en la fuente/Armand Colin 1902]] > [[El ciervo en la fuente (fábula)]]
 +
# [[El congreso de los ratones/Armand Colin 1902]] > [[Congreso de los ratones (fábula)]]
 +
# [[El cuervo y el zorro/Armand Colin 1902]] > [[El cuervo y el zorro (fábula)]]
 +
# [[El hacha y el mango/Armand Colin 1902]] > [[El hacha y el mango (fábula)]]
 +
# [[El muchacho y la fortuna/Armand Colin 1902]] > [[El muchacho y la fortuna (fábula)]]
 +
# [[El viejo y la muerte/Armand Colin 1902]] > [[El viejo y la muerte (fábula)]]
 +
# [[El zagal y las ovejas/Armand Colin 1902]] > [[El zagal y las ovejas (fábula)]]
 +
# [[La alforja/Armand Colin 1902]] > [[La alforja (fábula)]]
 +
# [[La cigarra y la hormiga/Armand Colin 1902]] > [[La cigarra y la hormiga (fábula)]]
 +
# [[La lechera/Armand Colin 1902]] > [[La lechera (fábula)]]
 +
# [[La zorra y la gallina/Armand Colin 1902]] > [[La zorra y la gallina (fábula)]]
 +
# [[Las dos ranas/Armand Colin 1902]] > [[Las dos ranas (fábula)]]
 +
# [[Los animales con peste/Armand Colin 1902]] > [[Los animales con peste (fábula)]]
 +
-------------
 +
# [[La zorra y el busto/Revista de Archivos 1922]] > [[La zorra y el busto (fábula)]]
 +
# [[Los pedazos de mármol (Manuel del Palacio)/Revista de Archivos 1922]] > [[Los pedazos de mármol (fábula)]]
 +
-----------
 +
# [[La Celestina-acróstico (Fernando de Rojas)/Tomás Gorchs 1842]] > [[La Celestina (acróstico) ]]
 +
 
 +
== Menéndez Pidal (NO ESTÁ EN DOMINIO PÚBLICO) ==
 +
 
 +
<center><span style="font-size:120%">Advertencia</span></center>
 +
 
 +
<br>[[Archivo:Ramón Menéndez Pidal 01.jpg|175px|thumb|''… nunca se tendrá bastante en cuenta que el aprendizaje de un niño, y, por último, el de un hombre también, se hace siempre a fuerza de percibir incompletamente aquellas cosas que exceden a la comprensión del instante y que esperan tiempo venidero para ser asimiladas de un modo más perfecto, ora con la conveniente repetición, ora sin ella. No de otro modo el niño aprende el lenguaje: sin darse él cuenta apenas de que tropieza en palabras ininteligibles, llegan éstas a iluminársele con plena comprensibilidad… ''
 +
<br><br>Ramón Menéndez Pidal, filólogo e historiador español (1869-1968)]]
 +
<small>EDICIÓN &nbsp; Instituto-Escuela, Tipografía de la "Revista de Archivos", Madrid 1922 (L2)</small><br>
 +
{{biblioinfo|ficha libro= Biblio:Fábulas y cuentos en verso (L2) }}
 +
 
 +
Hace tiempo que el Instituto-Escuela<ref>''Instituto-Escuela'': institución educativa española fundada en Madrid en 1918 ([https://es.wikipedia.org/wiki/Instituto-Escuela ''Wikipedia''])</ref> tropieza con bastantes inconvenientes para que las lecturas literarias de sus alumnos sean todo lo extensas y variadas que es menester<ref>''ser menester algo'': ser necesario ''({{dle corta|menester||}})'' / &rarr; [['locución verbal]]</ref>; la misma dificultad tocarán, en más o menos grado, todos los profesores que se dedican a la enseñanza de la lengua y de la literatura españolas en sus primeros grados.
 +
 
 +
Cierto que abundan las colecciones de trozos escogidos y que éstas cumplen un importante fin pedagógico, sirviendo para el examen en detalle de muy diversas cuestiones gramaticales o artísticas, pero no satisfacen la necesidad que el estudiante tiene de conocer y apreciar el conjunto mismo de la obra a que pertenecen esos trozos.
 +
 
 +
Y para ese conocimiento de conjunto faltan los medios. El estudiante podría quizá remediarse asistiendo a una biblioteca; pero ésta, en muchas partes no existe, o no está suficientemente dotada; en otras ocasiones, la índole o la extensión de muchas obras que pueden hallarse en bibliotecas excede a la comprensión o capacidad propias de los primeros años de trabajo; y, en todo caso, si el lector puede tener en su mesa las obras que debe conocer, logrará siempre ganar mayor familiaridad con ellas. Es, pues, muy conveniente entregar al más fácil manejo del estudiante una colección literaria de las obras principales que por él deben ser conocidas.
 +
 
 +
{{cita|''… es, pues, muy conveniente entregar al más fácil manejo del estudiante una colección literaria de las obras principales que por él deben ser conocidas…'' }}
 +
 
 +
Por eso trabajamos hace tiempo en formar esta Biblioteca que ahora sale a luz y para la cual se hallan ya preparados gran parte de los textos, esperando mantener continuidad y rapidez en la publicación. No excluiremos enteramente de ella algunos extractos fragmentarios, como los de las antologías; pero serán extensos y pocos. En general se incluyen producciones literarias tomadas en su conjunto.
 +
 
 +
Claro es, sin embargo, que muchas de las obras incluídas tienen que ser acortadas a fin de que, descartado lo excesivo o inconveniente, se haga su lectura fácil y llana para cualquier joven que no se haya de especializar en la literatura. La tarea, como bien se comprende, es delicada en extremo, sobre todo tratándose de obras de extensión considerable, como el Amadís<ref>''Amadís de Gaula'': novela de caballería ([[Siglo|siglo XIII]]), obra maestra de la Edad Media ([https://es.wikipedia.org/wiki/Amad%C3%ADs_de_Gaula ''Wikipedia'']).</ref>, donde lo que se suprime es muchísimo más que lo que se conserva. Pero al eliminar trozos de cualquier composición se ha puesto todo cuidado y empeño en conservar tanto el pensamiento fundamental del autor como los pasajes principales en que ese pensamiento se manifiesta. También nos hemos prohibido alterar irrespetuosamente los textos y huímos de acortarlos con supresiones menudas y frecuentes que desfiguran el estilo del autor, cosas ambas que hemos sentido intolerables en algún ensayo de reducción que se ha publicado, por ejemplo, del Quijote.
 +
 
 +
Proponiéndose la presente colección servir a una iniciación literaria bastante extensa, incluye piezas de muy diverso carácter: junto a las obras maestras, otras de diverso valor artístico o histórico, entre ellas algunas demasiado olvidadas (esperamos que en los jóvenes lectores podrá revivir fácilmente mucho del interés aventurero que encierran los Historiadores de Indias), llegando hasta un Cancionero musical compuesto principalmente de cantos tradicionales. Incluímos también autores americanos. Dada la amplitud del propósito, lo reducido del espacio que nos hemos impuesto y las encontradas razones que pueden abogar por la inclusión o exclusión de una obra, se comprende que la selección tiene que ser discutible y expuesta a inevitables omisiones; especialmente se notarán éstas en los autores más recientes, pues aquí la falta es siempre menos sensible, por hallarse los libros modernos más al alcance de todos.
  
::Los fríos la obligaron
+
{{cita|''Desea esta Biblioteca ser parte en aminorar el caso tan frecuente de los que se educaron en la más cerrada ignorancia de nuestra vida artística pasada… ''}}
::Á guardar el silencio,
 
::Y á acogerse al abrigo
 
::De su estrecho aposento.
 
  
::Vióse desproveída
+
Otros notarán más bien cierto exceso en la Colección, sobre todo pensando que, para los comienzos del estudio, varias de las obras aquí incluídas exceden a la comprensión y al gusto de un muchacho en los primeros años de su estudio. Pero nunca se tendrá bastante en cuenta que el aprendizaje de un niño, y, por último, el de un hombre también, se hace siempre a fuerza de percibir incompletamente aquellas cosas que exceden a la comprensión del instante y que esperan tiempo venidero para ser asimiladas de un modo más perfecto, ora con la conveniente repetición, ora sin ella. No de otro modo el niño aprende el lenguaje: sin darse él cuenta apenas de que tropieza en palabras ininteligibles, llegan éstas a iluminársele con plena comprensibilidad.
::Del preciso sustento,
 
::Sin mosca, sin gusano,
 
::Sin trigo, sin centeno.
 
  
::Habitaba la Hormiga
+
Pero evidente es que no todas las obras aquí publicadas son para la edad primera. Como hay que abominar en la enseñanza del lenguaje excesivamente incomprensible, hay que evitar la lectura de aquello en que las dificultades se hagan notar demasiado.
::Allí tabique en medio,
 
::Y con mil expresiones
 
::De atención y respeto
 
::La dijo:—Doña Hormiga,
 
::Pues que en vuestros graneros
 
::Sobran las provisiones
 
::Para vuestro alimento,
 
::Prestad alguna cosa
 
::Con que viva este invierno
 
::Esta triste Cigarra,
 
::Que alegre en otro tiempo,
 
::Nunca conoció el daño,
 
::Nunca supo temerlo.
 
::No dudéis en prestarme,
 
::Que fielmente prometo
 
::Pagaros con ganancias,
 
::Por el nombre que tengo.
 
  
::La codiciosa Hormiga
+
Para que pueda esquivarse tal escollo, esta Biblioteca ha procurado dos cosas. Primeramente trata de comprender aquellas principales obras maestras cuyo conocimiento es más urgente en la historia de nuestras letras. En segundo lugar ha de incluír ciertas obras que por su sencillez y carácter elemental cuadran a los primeros años de la vida y de los estudios mejor que otras obras de mayor significación y alcance artístico; pero aún esas obras han sido escogidas entre las que tienen por sí un positivo valor histórico. Véase, por ejemplo, cómo se puede ensanchar el habitual campo de las Fábulas incluyendo en él nombres de muy altos autores.
::Respondió con denuedo,
 
::Ocultando á la espalda
 
::Las llaves del granero:
 
  
::—¡Yo prestar lo que gano
+
Reuniendo estas dos clases de material, la presente Biblioteca trata de incluír en treinta tomitos las obras cuyo conocimiento nos parece más esencial o más oportuno en los primeros años de la enseñanza, ordenándolas bajo el doble método de géneros y épocas, para que el conjunto pueda con facilidad ser entendido históricamente. Así los treinta volúmenes están formados obedeciendo a un canon literario, a un catálogo previamente establecido, de aquellas obras mejores que el estudiante debe frecuentar en el comienzo de sus estudios para adquirir los fundamentos de su cultura tradicional hispánica.
::Con un trabajo inmenso!
 
::Díme pues, holgazana,
 
::¿Qué has hecho en el buen tiempo?
 
  
::—Yo, dijo la Cigarra,
+
{{cita| ''... esta Biblioteca se propone entrañar los principales productos literarios en la inteligencia del lector asiduo, para que el pensamiento y el lenguaje de éste se enriquezcan ... y tomen como punto de partida el pasado a fin de poder proseguir la línea de progreso que la tradición señala hacia lo por venir.''}}
::Á todo pasajero
 
::Cantaba alegremente
 
::Sin cesar ni un momento.
 
  
::—¡Hola! ¿conque cantabas
+
Desea esta Biblioteca ser parte en aminorar el caso tan frecuente de los que se educaron en la más cerrada ignorancia de nuestra vida artística pasada y vivieron, y aun escribieron, ora venerando meros fantasmas de los nombres famosos que alegran su oído como una charanga estrepitosa, ora despreciándolos por apaciguar el disgusto de ignorarlos o el sinsabor de haber descubierto demasiado tarde figuras que debiera haber conocido antes y con mayor preparación para comprenderlas.
::Cuando yo andaba al remo?
 
::Pues ahora que yo como,
 
::Baila ¡pese á tu cuerpo!
 
  
<small>
+
Pero es necesario advertir muy encarecidamente que esta amplia orientación histórica, que consideramos base precisa de la educación literaria, no ha de aspirar nunca a la imitación de los autores estudiados, cosa pueril y funesta. La abundancia misma y la gran disparidad de los textos aquí reunidos indican bien claro que esta Biblioteca no se propone dar modelos para la imitación que cohiban la nativa frescura del que los estudia, sino que se propone algo más elevado y eficiente: quiere entrañar los principales productos literarios en la inteligencia del lector asiduo, para que el pensamiento y el lenguaje de éste se enriquezcan, y desenvolviéndose con fuerte arraigo en la tradición, tomen como punto de partida el pasado a fin de poder proseguir la línea de progreso que la tradición señala hacia lo por venir.
::Félix María Samaniego (Laguardia, 1745 - 1801)</small>
+
 
<div style="font-size:90%">
+
Una espontaneidad ingenua y despreciadora de toda tradición convertiría la producción literaria de cada día en flor efímera y sin semilla. El ideario y el lenguaje de cada generación serían como un aposento cerrado, tan sin comunicación con las generaciones de ayer como sin acceso para las de mañana, despreciadoras también del pasado. Y no vale asegurar que la perfecta ignorancia de la tradición es prácticamente imposible. Una ingenuidad abandonada a aquellas impresiones tradicionales más cercanas o que como a la desbandada y a más no poder se entran por los resquicios, no producirá por lo común sino abortos sin completa gestación; estará siempre expuesta en máximo grado a ser presa incauta de cualquier éxito del momento que se le presente con aureola de novedad. Sólo cuando las impresiones se multiplican y se hacen densas, la espontaneidad está más segura de poder madurar en sí misma sus frutos, mejor y más conscientemente.
'''Obra''' &nbsp; «Fábulas de Samaniego». Imprenta y Librería ARMAND COLIN, París, 1902<br>
+
 
'''FUENTE''' &nbsp; [https://www.gutenberg.org/ Project Gutenberg], [https://www.gutenberg.org/ebooks/55206 ''ebook'' 55206]
+
<small>Abril de 1922</small>
<br>'''Licencia''' &nbsp; DOMINIO PÚBLICO
+
 
</div>
+
:<small>RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL (La Coruña, 1869; Madrid 1968)</small>
 +
 
 +
:{{bibliofuente|url texto= https://www.gutenberg.org/ebooks/64058 |portal= Project Gutenberg |ficha libro= Biblio:Fábulas y cuentos en verso (L2) |licencia= dominio público }}
  
 
'''notas'''
 
'''notas'''
 
<references/>
 
<references/>
  
-------------------------------
+
<br>'''Del mismo libro (L2)''':
 +
<br>{{Textos Fábulas y cuentos en verso Revista de Archivos 1922}}
 +
 
 +
== Referencias ==
 +
Ramón Menéndez Pidal
 +
* Biblioteca Nacional de España: [http://datos.bne.es/persona/XX1020681.html datos XX1020681]
 +
* [http://www.larramendi.es/es/consulta_aut/registro.do?id=3273 Biblioteca Virtual de Polígrafos]
 +
* Centro Virtual Cervantes: [https://cvc.cervantes.es/lengua/pidal/default.htm Escalas del español]
 +
 
 +
== Textos ==
 +
* [[https://www.gutenberg.org/files/26545/26545-h/26545-h.htm#I Antonio Azorín eBook 26545]]
 +
* [http://www.bne.es/es/Catalogos/BibliotecaDigitalHispanica/NavegacionRecursiva/Ayuda/ Biblioteca Digital Hispánica, licencia]
 +
----------
 +
content://com.android.chrome.FileProvider/offline-cache/8075346f-3b6b-4782-9ff0-d74cd0f1a568.mhtml
 +
 
 +
Libro Primero: Capítulo I: En que cuenta quién es el Buscón.
  
 +
Yo, señora, soy de Segovia. Mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo; Dios le tenga en el cielo. Fue, tal como todos dicen, de oficio barbero, aunque eran tan altos sus pensamientos que se corría de que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas. Dicen que era de muy buena cepa, y según él bebía es cosa para creer. Estuvo casado con Aldonza de San Pedro, hija de Diego de San Juan y nieta de Andrés de San Cristóbal. Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja, aun viéndola con canas y rota, aunque ella, por los nombres y sobrenombres de sus pasados, quiso esforzar que era descendiente de la gloria. Tuvo muy buen parecer para letrado; mujer de amigas y cuadrilla, y de pocos enemigos, porque hasta los tres del alma no los tuvo por tales; persona de valor y conocida por quien era. Padeció grandes trabajos recién casada, y aun después, porque malas lenguas daban en decir que mi padre metía el dos de bastos para sacar el as de oros. Probósele que a todos los que hacía la barba a navaja, mientras les daba con el agua levantándoles la cara para el lavatorio, un mi hermanico de siete años les sacaba muy a su salvo los tuétanos de las faldriqueras. Murió el angelico de unos azotes que le dieron en la cárcel. Sintiólo mucho mi madre, por ser tal que robaba a todos las voluntades. Por estas y otras niñerías estuvo preso, y rigores de justicia, de que hombre no se puede defender, le sacaron por las calles. En lo que toca de medio abajo tratáronle aquellos señores regaladamente. Iba a la brida en bestia segura y de buen paso, con mesura y buen día. Mas de medio arriba, etcétera, que no hay más que decir para quien sabe lo que hace un pintor de suela en unas costillas. Diéronle doscientos escogidos, que de allí a seis años se le contaban por encima de la ropilla. Más se movía el que se los daba que él, cosa que pareció muy bien; divirtióse algo con las alabanzas que iba oyendo de sus buenas carnes, que le estaba de perlas lo colorado.
  
<pre>
+
Mi madre, pues, ¡no tuvo calamidades! Un día, alabándomela una vieja que me crió, decía que era tal su agrado que hechizaba a cuantos la trataban. Y decía, no sin sentimiento:
{{licencia pd|
 
| Descripción del archivo= [[Viñeta]] extraída del libro «Cosas de España» de Richard Ford, 1922 Jiménez Fraud, Editor.
 
| Autor=
 
| URL del archivo= https://www.gutenberg.org/files/58916/58916-h/58916-h.htm
 
| Nombre del sitio web= Proyecto Gutenberg
 
| Autor del archivo=
 
| Otras referencias= Ebook #58916, de 19 de febrero de 2019 <br />{{licencia Proyecto Gutenberg}}
 
}}
 
  
[[Categoría:Galería del Proyecto Gutenberg]]
+
-En su tiempo, hijo, eran los virgos como soles, unos amanecidos y otros puestos, y los más en un día mismo amanecidos y puestos.
[[Categoría:Imágenes en dominio público]]
 
[[Categoría:Galería de tipografía y bibliofilia]]
 
</pre>
 
  
 
== Wikilengua:Textos ==
 
== Wikilengua:Textos ==

Revisión actual del 06:11 5 mar 2021


Subpáginas: PRINCIPALDiscusiónEscritorioHerramientasPlantillas




1 El Elefante y otros animales[editar]

Ningún particular debe ofenderse de lo que se dice en común.

FÁBULA I
    Allá, en tiempo de entonces,
Y en tierras muy remotas,
Cuando hablaban los brutos
Su cierta jerigonza,
Notó el sabio Elefante
Que entre ellos era moda
Incurrir en abusos
Dignos de gran reforma.
Afeárselos quiere,
Y a este fin los convoca.
Hace una reverencia
A todos con la trompa,
Y empieza a persuadirlos
En una arenga docta,
Que para aquel intento
Estudió de memoria.
Abominando estuvo
Por más de un cuarto de hora
Mil ridículas faltas,
Mil costumbres viciosas:
La nociva pereza,
La afectada bambolla,
La arrogante ignorancia,
La envidia maliciosa.
    Gustosos en extremo,
Y abriendo tanta boca,
Sus consejos oían
Muchos de aquella tropa:
El Cordero inocente,
La siempre fiel Paloma,
El leal Perdiguero,
La Abeja artificiosa,
El Caballo obediente,
La Hormiga afanadora,
El hábil Jilguerillo,
La simple Mariposa.
    Pero del auditorio
Otra porción no corta,
Ofendida, no pudo
Sufrir tanta parola.
El Tigre, el rapaz Lobo
Contra el censor se enojan.
¡Qué de injurias vomita
La Sierpe venenosa!
Murmuran por lo bajo,
Zumbando en voces roncas,
El Zángano, la Avispa,
El Tábano y la Mosca.
Sálense del concurso,
Por no escuchar sus glorias,
El Cigarrón dañino,
La Oruga y la Langosta.
La Garduña se encoge,
Disimula la Zorra,
Y el insolente Mono
Hace de todo mofa.
    Estaba el Elefante
Viéndolo con pachorra,
Y su razonamiento
Concluyó en esta forma:
"A todos y a ninguno
Mis advertencias tocan:
Quien las siente, se culpa;
El que no, que las oiga."
    Quien mis fábulas lea,
Sepa también que todas
Hablan a mil naciones,
No sólo a la española.
Ni de estos tiempos hablan,
Porque defectos notan
Que hubo en el mundo siempre,
Como los hay ahora.
Y pues no vituperan
Señaladas personas,
Quien haga aplicaciones
Con su pan se lo coma.

[editar]

La edición primera de esta colección de prosistas apareció en 1899. La obra, abandonada desde entonces por mí, aparece ahora en una segunda edición, bastante corregida y aumentada con trozos de algunos autores más.

Es útil la lectura de un autor antiguo, porque su pensamiento puede instruir y educar el nuestro; mas, para que esto tenga lugar, es preciso comprender sus ideas, no en lo que tienen de común a muchos tiempos, lugares y gentes, sino en aquello más escondido y particular propio de tal época, tal región o tal persona, que, comparado con lo que tenemos delante y habitualmente nos rodea, nos ayuda a apreciar mejor lo que esto tiene de bueno o de malo, de pasajero o de permanente, dando seguridad y madurez a nuestro juicio. Por esto el comentario del autor antiguo se debe fijar en lo que la obra comentada difiere más de lo actual, en lo que tiene de más peculiar, por menudo que parezca; pues sólo conseguimos comprender bien el pensamiento de un autor cuando llegamos a entender el sentido especial con que él escribió cada palabra, representándonos en nuestra imaginación lo mismo que él en la suya tenía presente al escribir; en suma, cuando reconstruímos en nuestro entendimiento las menores circunstancias particulares del tiempo y lugar en que fué escrita la obra, cuando llegamos a despertar en nosotros la impresión que los pormenores y el conjunto de la misma hicieron en los contemporáneos del autor cuando la leían.

Claro que es muy difícil siempre acercarse a este ideal, y que es imposible realizarlo tratándose del estudio de autores en la segunda enseñanza; pero, de todos modos, es preciso que las observaciones gramaticales, retóricas y literarias que continuamente han de surgir en la lectura de los clásicos, no se descarríen por el terreno de las consideraciones abstractas y tomen un aspecto principalmente histórico.

Las notas que acompañan a la presente colección, no quieren ser un comentario suficiente para el alumno: no se proponen más que hacer al profesor más llevadera la difícil tarea de poner un trozo antiguo al alcance de los alumnos, y de hacer que éstos entren, en lo posible, dentro de la época, y dentro de la intención y estilo de cada autor.

Las breves introducciones que preceden a cada autor, sólo pretenden dar una orientación general, de muy diverso alcance y carácter en cada caso, para esbozar una sumaria historia del desarrollo de la prosa; sugieren, nada más, algunas cuestiones relacionadas con esa historia.

Las notas son una muestra de las múltiples explicaciones de puntos de gramática, de estilo, y a veces de historia literaria, que ocasionalmente deben hacerse con motivo de la lectura. Claro es que cada profesor tiene que multiplicar estas explicaciones de acuerdo con la índole y objeto principal de su enseñanza. Sobre todo, queda al profesor el comento literario; ha de enlazar el fragmento aquí publicado con la obra entera de donde procede; ha de hacer comprender el plan y fondo de esa obra, relacionándola con el conjunto de la producción literaria española de la época; ha de ahondar en el pensamiento del autor, y descubrir su nota distintiva. En todo debe llevar al alumno a que formule juicios propios sobre las cuestiones tratadas; a que ejercite su discernimiento y su crítica independientemente de las nociones recibidas en los manuales; a que eduque su buen gusto, en fin.

Esta colección proporcionará a los alumnos trozos bastante extensos de obras que no podrían o no deberán leer enteras. Sólo incluye autores hasta comienzos del siglo XIX, porque son los que están más fuera de la mano del estudiante; no porque los autores modernos no deban formar parte, y muy principal, de las lecturas de clase.

Los textos van, en general, ajustados a las ediciones más antiguas de la obra de donde proceden. Para Moratín se sigue la edición de la Academia de la Historia. Para Santa Teresa, Jovellanos y Toreno, la edición de la Biblioteca de Autores Españoles. Para Mendoza se tienen presentes los manuscritos de La Guerra de Granada. Para don Juan Manuel se han consultado todos los códices del Conde Lucanor. El Arcipreste de Talavera va según la edición de Pérez Pastor.

RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL (La Coruña, 1869; † Madrid 1968)

Fuente: Project Gutenberg (dominio público)
leermas.gif BIBLIO info

notas



Del mismo libro (L6):
Advertencia sobre la lengua medieval  •  Lazarillo de Tormes (Tratado III)

BIBLIOTECA:
Catálogo  •  Ayuda

3 Migración[editar]

3.1 Libros[editar]

  1. Biblio:Fábulas de Samaniego/Armand Colin 1902 > Biblio:Fábulas de Samaniego (L1)
  2. Biblio:Fábulas y cuentos en verso/Revista de Archivos 1922 > Biblio:Fábulas y cuentos en verso (L2)
  3. Biblio:La Celestina (Fernando de Rojas)/Tomás Gorchs 1842 > Biblio:La Celestina (L3)

3.2 Textos[editar]

  1. El asno y el caballo/Armand Colin 1902 > El asno y el caballo > El asno y el caballo (fábula)
  2. El charlatán/Armand Colin 1902 > El charlatán (fábula)
  3. El ciervo en la fuente/Armand Colin 1902 > El ciervo en la fuente (fábula)
  4. El congreso de los ratones/Armand Colin 1902 > Congreso de los ratones (fábula)
  5. El cuervo y el zorro/Armand Colin 1902 > El cuervo y el zorro (fábula)
  6. El hacha y el mango/Armand Colin 1902 > El hacha y el mango (fábula)
  7. El muchacho y la fortuna/Armand Colin 1902 > El muchacho y la fortuna (fábula)
  8. El viejo y la muerte/Armand Colin 1902 > El viejo y la muerte (fábula)
  9. El zagal y las ovejas/Armand Colin 1902 > El zagal y las ovejas (fábula)
  10. La alforja/Armand Colin 1902 > La alforja (fábula)
  11. La cigarra y la hormiga/Armand Colin 1902 > La cigarra y la hormiga (fábula)
  12. La lechera/Armand Colin 1902 > La lechera (fábula)
  13. La zorra y la gallina/Armand Colin 1902 > La zorra y la gallina (fábula)
  14. Las dos ranas/Armand Colin 1902 > Las dos ranas (fábula)
  15. Los animales con peste/Armand Colin 1902 > Los animales con peste (fábula)

  1. La zorra y el busto/Revista de Archivos 1922 > La zorra y el busto (fábula)
  2. Los pedazos de mármol (Manuel del Palacio)/Revista de Archivos 1922 > Los pedazos de mármol (fábula)

  1. La Celestina-acróstico (Fernando de Rojas)/Tomás Gorchs 1842 > La Celestina (acróstico)

4 Menéndez Pidal (NO ESTÁ EN DOMINIO PÚBLICO)[editar]

Advertencia


… nunca se tendrá bastante en cuenta que el aprendizaje de un niño, y, por último, el de un hombre también, se hace siempre a fuerza de percibir incompletamente aquellas cosas que exceden a la comprensión del instante y que esperan tiempo venidero para ser asimiladas de un modo más perfecto, ora con la conveniente repetición, ora sin ella. No de otro modo el niño aprende el lenguaje: sin darse él cuenta apenas de que tropieza en palabras ininteligibles, llegan éstas a iluminársele con plena comprensibilidad…

Ramón Menéndez Pidal, filólogo e historiador español (1869-1968)

EDICIÓN   Instituto-Escuela, Tipografía de la "Revista de Archivos", Madrid 1922 (L2)
leermas.gif BIBLIO info

Hace tiempo que el Instituto-Escuela[1] tropieza con bastantes inconvenientes para que las lecturas literarias de sus alumnos sean todo lo extensas y variadas que es menester[2]; la misma dificultad tocarán, en más o menos grado, todos los profesores que se dedican a la enseñanza de la lengua y de la literatura españolas en sus primeros grados.

Cierto que abundan las colecciones de trozos escogidos y que éstas cumplen un importante fin pedagógico, sirviendo para el examen en detalle de muy diversas cuestiones gramaticales o artísticas, pero no satisfacen la necesidad que el estudiante tiene de conocer y apreciar el conjunto mismo de la obra a que pertenecen esos trozos.

Y para ese conocimiento de conjunto faltan los medios. El estudiante podría quizá remediarse asistiendo a una biblioteca; pero ésta, en muchas partes no existe, o no está suficientemente dotada; en otras ocasiones, la índole o la extensión de muchas obras que pueden hallarse en bibliotecas excede a la comprensión o capacidad propias de los primeros años de trabajo; y, en todo caso, si el lector puede tener en su mesa las obras que debe conocer, logrará siempre ganar mayor familiaridad con ellas. Es, pues, muy conveniente entregar al más fácil manejo del estudiante una colección literaria de las obras principales que por él deben ser conocidas.

… es, pues, muy conveniente entregar al más fácil manejo del estudiante una colección literaria de las obras principales que por él deben ser conocidas…

Por eso trabajamos hace tiempo en formar esta Biblioteca que ahora sale a luz y para la cual se hallan ya preparados gran parte de los textos, esperando mantener continuidad y rapidez en la publicación. No excluiremos enteramente de ella algunos extractos fragmentarios, como los de las antologías; pero serán extensos y pocos. En general se incluyen producciones literarias tomadas en su conjunto.

Claro es, sin embargo, que muchas de las obras incluídas tienen que ser acortadas a fin de que, descartado lo excesivo o inconveniente, se haga su lectura fácil y llana para cualquier joven que no se haya de especializar en la literatura. La tarea, como bien se comprende, es delicada en extremo, sobre todo tratándose de obras de extensión considerable, como el Amadís[3], donde lo que se suprime es muchísimo más que lo que se conserva. Pero al eliminar trozos de cualquier composición se ha puesto todo cuidado y empeño en conservar tanto el pensamiento fundamental del autor como los pasajes principales en que ese pensamiento se manifiesta. También nos hemos prohibido alterar irrespetuosamente los textos y huímos de acortarlos con supresiones menudas y frecuentes que desfiguran el estilo del autor, cosas ambas que hemos sentido intolerables en algún ensayo de reducción que se ha publicado, por ejemplo, del Quijote.

Proponiéndose la presente colección servir a una iniciación literaria bastante extensa, incluye piezas de muy diverso carácter: junto a las obras maestras, otras de diverso valor artístico o histórico, entre ellas algunas demasiado olvidadas (esperamos que en los jóvenes lectores podrá revivir fácilmente mucho del interés aventurero que encierran los Historiadores de Indias), llegando hasta un Cancionero musical compuesto principalmente de cantos tradicionales. Incluímos también autores americanos. Dada la amplitud del propósito, lo reducido del espacio que nos hemos impuesto y las encontradas razones que pueden abogar por la inclusión o exclusión de una obra, se comprende que la selección tiene que ser discutible y expuesta a inevitables omisiones; especialmente se notarán éstas en los autores más recientes, pues aquí la falta es siempre menos sensible, por hallarse los libros modernos más al alcance de todos.

Desea esta Biblioteca ser parte en aminorar el caso tan frecuente de los que se educaron en la más cerrada ignorancia de nuestra vida artística pasada…

Otros notarán más bien cierto exceso en la Colección, sobre todo pensando que, para los comienzos del estudio, varias de las obras aquí incluídas exceden a la comprensión y al gusto de un muchacho en los primeros años de su estudio. Pero nunca se tendrá bastante en cuenta que el aprendizaje de un niño, y, por último, el de un hombre también, se hace siempre a fuerza de percibir incompletamente aquellas cosas que exceden a la comprensión del instante y que esperan tiempo venidero para ser asimiladas de un modo más perfecto, ora con la conveniente repetición, ora sin ella. No de otro modo el niño aprende el lenguaje: sin darse él cuenta apenas de que tropieza en palabras ininteligibles, llegan éstas a iluminársele con plena comprensibilidad.

Pero evidente es que no todas las obras aquí publicadas son para la edad primera. Como hay que abominar en la enseñanza del lenguaje excesivamente incomprensible, hay que evitar la lectura de aquello en que las dificultades se hagan notar demasiado.

Para que pueda esquivarse tal escollo, esta Biblioteca ha procurado dos cosas. Primeramente trata de comprender aquellas principales obras maestras cuyo conocimiento es más urgente en la historia de nuestras letras. En segundo lugar ha de incluír ciertas obras que por su sencillez y carácter elemental cuadran a los primeros años de la vida y de los estudios mejor que otras obras de mayor significación y alcance artístico; pero aún esas obras han sido escogidas entre las que tienen por sí un positivo valor histórico. Véase, por ejemplo, cómo se puede ensanchar el habitual campo de las Fábulas incluyendo en él nombres de muy altos autores.

Reuniendo estas dos clases de material, la presente Biblioteca trata de incluír en treinta tomitos las obras cuyo conocimiento nos parece más esencial o más oportuno en los primeros años de la enseñanza, ordenándolas bajo el doble método de géneros y épocas, para que el conjunto pueda con facilidad ser entendido históricamente. Así los treinta volúmenes están formados obedeciendo a un canon literario, a un catálogo previamente establecido, de aquellas obras mejores que el estudiante debe frecuentar en el comienzo de sus estudios para adquirir los fundamentos de su cultura tradicional hispánica.

... esta Biblioteca se propone entrañar los principales productos literarios en la inteligencia del lector asiduo, para que el pensamiento y el lenguaje de éste se enriquezcan ... y tomen como punto de partida el pasado a fin de poder proseguir la línea de progreso que la tradición señala hacia lo por venir.

Desea esta Biblioteca ser parte en aminorar el caso tan frecuente de los que se educaron en la más cerrada ignorancia de nuestra vida artística pasada y vivieron, y aun escribieron, ora venerando meros fantasmas de los nombres famosos que alegran su oído como una charanga estrepitosa, ora despreciándolos por apaciguar el disgusto de ignorarlos o el sinsabor de haber descubierto demasiado tarde figuras que debiera haber conocido antes y con mayor preparación para comprenderlas.

Pero es necesario advertir muy encarecidamente que esta amplia orientación histórica, que consideramos base precisa de la educación literaria, no ha de aspirar nunca a la imitación de los autores estudiados, cosa pueril y funesta. La abundancia misma y la gran disparidad de los textos aquí reunidos indican bien claro que esta Biblioteca no se propone dar modelos para la imitación que cohiban la nativa frescura del que los estudia, sino que se propone algo más elevado y eficiente: quiere entrañar los principales productos literarios en la inteligencia del lector asiduo, para que el pensamiento y el lenguaje de éste se enriquezcan, y desenvolviéndose con fuerte arraigo en la tradición, tomen como punto de partida el pasado a fin de poder proseguir la línea de progreso que la tradición señala hacia lo por venir.

Una espontaneidad ingenua y despreciadora de toda tradición convertiría la producción literaria de cada día en flor efímera y sin semilla. El ideario y el lenguaje de cada generación serían como un aposento cerrado, tan sin comunicación con las generaciones de ayer como sin acceso para las de mañana, despreciadoras también del pasado. Y no vale asegurar que la perfecta ignorancia de la tradición es prácticamente imposible. Una ingenuidad abandonada a aquellas impresiones tradicionales más cercanas o que como a la desbandada y a más no poder se entran por los resquicios, no producirá por lo común sino abortos sin completa gestación; estará siempre expuesta en máximo grado a ser presa incauta de cualquier éxito del momento que se le presente con aureola de novedad. Sólo cuando las impresiones se multiplican y se hacen densas, la espontaneidad está más segura de poder madurar en sí misma sus frutos, mejor y más conscientemente.

Abril de 1922

RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL (La Coruña, 1869; † Madrid 1968)
Fuente: Project Gutenberg (dominio público)
leermas.gif BIBLIO info

notas

  1. Instituto-Escuela: institución educativa española fundada en Madrid en 1918 (Wikipedia)
  2. ser menester algo: ser necesario (DLE en línea) / → locución verbal
  3. Amadís de Gaula: novela de caballería (siglo XIII), obra maestra de la Edad Media (Wikipedia).


Del mismo libro (L2):
CALDERÓN DE LA BARCA   El ciego  •  Culpar al prójimo de la falta propia  •  Desprecio de la grandeza humana   RAMÓN DE CAMPOAMOR   La carambola  •  El concierto de los animales  •  Los dos gorriones  •  Los padres y los hijos   MANUEL DEL PALACIO   Naturalismo  •  Los pedazos de mármol   CONCEPCIÓN ARENAL   El lobo murmurador   SAMANIEGO   La zorra y el busto   RAFAEL POMBO   El pinzón y la urraca  •  El sol y el polvo   ANTONIO DE TRUEBA   Los tres amigos

BIBLIOTECA:
Catálogo  •  Ayuda

5 Referencias[editar]

Ramón Menéndez Pidal

6 Textos[editar]


content://com.android.chrome.FileProvider/offline-cache/8075346f-3b6b-4782-9ff0-d74cd0f1a568.mhtml

Libro Primero: Capítulo I: En que cuenta quién es el Buscón.

Yo, señora, soy de Segovia. Mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo; Dios le tenga en el cielo. Fue, tal como todos dicen, de oficio barbero, aunque eran tan altos sus pensamientos que se corría de que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas. Dicen que era de muy buena cepa, y según él bebía es cosa para creer. Estuvo casado con Aldonza de San Pedro, hija de Diego de San Juan y nieta de Andrés de San Cristóbal. Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja, aun viéndola con canas y rota, aunque ella, por los nombres y sobrenombres de sus pasados, quiso esforzar que era descendiente de la gloria. Tuvo muy buen parecer para letrado; mujer de amigas y cuadrilla, y de pocos enemigos, porque hasta los tres del alma no los tuvo por tales; persona de valor y conocida por quien era. Padeció grandes trabajos recién casada, y aun después, porque malas lenguas daban en decir que mi padre metía el dos de bastos para sacar el as de oros. Probósele que a todos los que hacía la barba a navaja, mientras les daba con el agua levantándoles la cara para el lavatorio, un mi hermanico de siete años les sacaba muy a su salvo los tuétanos de las faldriqueras. Murió el angelico de unos azotes que le dieron en la cárcel. Sintiólo mucho mi madre, por ser tal que robaba a todos las voluntades. Por estas y otras niñerías estuvo preso, y rigores de justicia, de que hombre no se puede defender, le sacaron por las calles. En lo que toca de medio abajo tratáronle aquellos señores regaladamente. Iba a la brida en bestia segura y de buen paso, con mesura y buen día. Mas de medio arriba, etcétera, que no hay más que decir para quien sabe lo que hace un pintor de suela en unas costillas. Diéronle doscientos escogidos, que de allí a seis años se le contaban por encima de la ropilla. Más se movía el que se los daba que él, cosa que pareció muy bien; divirtióse algo con las alabanzas que iba oyendo de sus buenas carnes, que le estaba de perlas lo colorado.

Mi madre, pues, ¡no tuvo calamidades! Un día, alabándomela una vieja que me crió, decía que era tal su agrado que hechizaba a cuantos la trataban. Y decía, no sin sentimiento:

-En su tiempo, hijo, eran los virgos como soles, unos amanecidos y otros puestos, y los más en un día mismo amanecidos y puestos.

7 Wikilengua:Textos[editar]

7.1 apólogo/fábula/alegoría/parábola[editar]

Colección medieval de apólogos moralizantes o enxiemplos, obra de

... don Juan, hijo del muy noble infante don Manuel, con el deseo de que los hombres hagan en este mundo tales obras que les resulten provechosas para su honra, su hacienda y estado...

Algunos de los apólogos se valen de fábulas para aconsejar, como el cuento V, que nos previene de halagos engañosos: Lo que sucedió a una zorra con un cuervo que tenía un pedazo de queso en el pico.



  • OBRA: Miguel de Cervantes (1547-1616), Don Quijote de la Mancha (1605-1615)
  • Fuente: Wikipedia, alegoría
    Alegorías de la vida, como comedia y como partida de ajedrez.

«Dime: ¿no has visto tú representar alguna comedia adonde se introducen reyes, emperadores y pontífices, caballeros, damas y otros diversos personajes? Uno hace el rufián, otro el embustero, éste el mercader, aquél el soldado, otro el simple discreto, otro el enamorado simple; y, acabada la comedia y desnudándose de los vestidos della, quedan todos los recitantes iguales.

-Sí he visto —respondió Sancho.

-Pues lo mismo —dijo don Quijote— acontece en la comedia y trato de este mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices, y, finalmente, todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia; pero, en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura.

-¡Brava comparación! —dijo Sancho—, aunque no tan nueva que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego del ajedrez, que, mientras dura el juego, cada pieza tiene su particular oficio; y, en acabándose el juego, todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura.

-Cada día, Sancho —dijo don Quijote—, te vas haciendo menos simple y más discreto».

• QUIJOTE II, capítulo XII
De la estraña aventura que le sucedió al valeroso don Quijote con el bravo Caballero de los Espejos

8 Wikilengua:Plantillas/Avisos de[editar]

plantilla contenido
aclarar Nota volada intercalada en la línea de texto requiriendo mayor aclaración de lo expuesto.

9 categorización Categoría:Plantillas[editar]

abreviatura grupo
cat Categoría
catn categorización
Wkl Wikilengua
catn wkl plantillas Wikilengua:Plantillas
catn cat wkl plantillas Categoría:Wikilengua/Plantillas

10 tabla[editar]

ABREVIATURAS
ant. antiguamente
des. desusado
Hispam. Hispanoamérica
título 1 título 2
arriba a la izquierda izquierda derecha
abajo
{| border=0 style="font-size:85%"
|-
| [[Imagen:aviso_presentación.png|35px]] 
| style="background-color:#f3f3f3" | ''Páginas de [[Ayuda:Artículos de contenido similar|'''contenido similar''']]:'' {{{1}}}.<br>''Otros artículos [[:Categoría:Artículos de contenido similar|'''aquí''']]''.
|}
aviso presentación.png Páginas de contenido similar: {{{1}}}.
Otros artículos aquí.

11 Ortografía (acentuación)[editar]

  1. Cualquier forma verbal acaba en vocal, «n» o «s», con las excepciones del infinitivo y la segunda persona plural del imperativo que lo hacen en «r» y «d» respectivamente.
  2. Con «i» átona las secuencias «ai», «ia», «ei», «ie» son diptongos.
  3. Con «i» tónica, el grupo «iai» es un hiato seguido de un diptongo: í.ai

11.1 formas agudas[editar]

La sílaba tónica es la última.

  • Todas llevan tilde.
amé   [a.]
amarás   [a.ma.rás]
amarán   [a.ma.rán]
  • Si el acento cae en diptongo («ai», «ei») la tilde irá en la vocal abierta «a» o «e».
amáis   [a.máis]
améis   [a.méis]

11.2 formas llanas o graves[editar]

La sílaba tónica es la penúltima.

No se tildan, excepto las de hiato de vocal cerrada «í.a», que siempre se acentuarán en la «i».

Así:

amo   [a.mo]
aman   [a.man]
amas   [a.mas]
amarais   [a.ma.rais]
amareis   [a.ma.reis]

Pero:

amaría   [a.ma..a]
amarían   [a.ma..an]
amarías   [a.ma..as]
amaríais   [a.ma..ais]

11.3 formas esdrújulas[editar]

Todas con tilde.

amaríamos   [a.ma..a.mos]
amáremos   [a..re.mos]

11.4 Formas sin diptongos ni hiatos[editar]

con tilde sin tilde articulación norma
amó [a.] aguda, acabada en vocal
amás [a.más] aguda, acabada en «s»
amo [a.mo] llana, acabada en vocal
aman [a.man] llana, acabada en «n»
amas [a.mas] llana, acabada en «s»

11.5 Formas con diptongo[editar]

con tilde sin tilde articulación diptongo norma
amáis [a.máis] «ai» aguda, acabada en «s»
amarais [a.ma.rais] «ai» llana, acabada en «s»
améis [a.méis] «ei» aguda, acabada en «s»
amaseis [a.ma.seis] «ei» llana, acabada en «s»
amaréis [a.ma.réis] «ei» aguda, acabada en «s»
amasteis [a.mas.teis] «ei» llana, acabada en vocal

11.6 Formas con hiato[editar]

con tilde sin tilde articulación hiato norma
amaría [a.ma..a] hiato: «í.a» llana, acabada en vocal, CON HIATO
amaríamos [a.ma..a.mos] hiato: «í.a» esdrújula

12 Mediateca[editar]

Plantilla:galerías navegación

Wikimedia Commons es una fuente terciaria que aloja archivos originales junto con muchos otros -los más- de muy diversa procedencia. Por ello se deben comprobar las licencias otorgadas en cada caso.

Para cada archivo:

  • Descripción, suficientemente explicativa.
  • Autor, si es conocido.
    Las licencias CC BY-SA ya obligan a ello, pero aunque así no fuera, como es el caso con las licencias PD, es una norma de cortesía facilitar la autoría de cualquier obra.
  • Fuente de procedencia: copie/pegue la URL de la barra de direcciones del navegador.
  • Licencia:
    • Dominio Público (PD)
    • Creative Commons CC BY-SA
    • Cualquier otra compatible con ellas.

13 diptongos/hiatos[editar]

  • «abierta tónica»–«cerrada átona»
ai au ei eu oi ou
cainita causa peine coito
  • «cerrada átona»-«abierta tónica»
ia ie io ua ue uo
gracia tiene atrio cuatro puente
a e o
i ai paisaje
[pai.sa.je]
ei peine
[pei.ne]
estoico
[es.toi.co]
u au causa
[cau.sa]
eu neutral
[neu.tral]
ou
i u
a ia ua
e ie ue
o io uo

14 Nuevo[editar]

Cómo don Quijote perdió el juicio

Doré Don Quijote capítulo 1.jpg

Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso, que eran los más del año, se daba a leer libros de caballerías, con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza, y aun la administración de su hacienda. Y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías en que leer, y así, llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos; y de todos, ningunos le parecían tan bien como los que compuso el famoso Feliciano de Silva, porque la claridad de su prosa y aquellas entricadas razones suyas le parecían de perlas, y más cuando llegaba a leer aquellos requiebros y cartas de desafíos, donde en muchas partes hallaba escrito: «La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura». Y también cuando leía: «... los altos cielos que de vuestra divinidad divinamente con las estrellas os fortifican, y os hacen merecedora del merecimiento que merece la vuestra grandeza».


Con estas razones perdía el pobre caballero el juicio, y desvelábase por entenderlas y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara ni las entendiera el mesmo Aristóteles, si resucitara para sólo ello. No estaba muy bien con las heridas que don Belianís daba y recebía, porque se imaginaba que, por grandes maestros que le hubiesen curado, no dejaría de tener el rostro y todo el cuerpo lleno de cicatrices y señales. Pero, con todo, alababa en su autor aquel acabar su libro con la promesa de aquella inacabable aventura, y muchas veces le vino deseo de tomar la pluma y dalle fin al pie de la letra, como allí se promete; y sin duda alguna lo hiciera, y aun saliera con ello, si otros mayores y continuos pensamientos no se lo estorbaran. Tuvo muchas veces competencia con el cura de su lugar —que era hombre docto, graduado en Sigüenza—, sobre cuál había sido mejor caballero: Palmerín de Ingalaterra o Amadís de Gaula; mas maese Nicolás, barbero del mesmo pueblo, decía que ninguno llegaba al Caballero del Febo, y que si alguno se le podía comparar, era don Galaor, hermano de Amadís de Gaula, porque tenía muy acomodada condición para todo; que no era caballero melindroso, ni tan llorón como su hermano, y que en lo de la valentía no le iba en zaga.


En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro, de manera que vino a perder el juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamentos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas sonadas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo.

15 Guía[editar]

Abeja libando.png
Titulillo o pie de imagen, etcétera etcétera


16 Directorio de plantillas de licencias[editar]

Ningún archivo sin licencia. Aquí le será sencillo encontrar la suya:

17 directorio de la mediateca (imágenes)[editar]

Véase también
Directorio de plantillas de licencias » Guía de búsqueda
Política de uso de imágenes » En torno a las licencias.
Ayuda:Imagen » Aspectos técnicos para la inserción de imágenes.

Directorio de la Mediateca
Galería de imágenes   artecartografía y mapaslogos e iconosretratossignostipografía y bibliofiliausuariosvistas
Imágenes según licencia    dominio públicoCreative CommonsGFDLdoble licenciaimágenes no libres
Imágenes según fuente    OpenClipartProyecto GutenbergWikimedia Commons
•••
Biblioteca   Fonoteca
  • Los archivos deben tener licencia Creative Commons CC BY o CC BY-SA, o bien estar en dominio público (public domain). También es compatible la licencia GNU-GFDL.
  • Debe respetarse siempre la atribución de autoría y fuente, facilitándose las referencias y vínculos oportunos.
  • Plantillas de licencias, cada una con sus respectivas instrucciones, aquí (en construcción).

18 derivaciones[editar]

CÓDIGO

copiar y pegar

{{de este archivo se derivó|1}}

USO
Plantilla para la flexión del verbo «haber».

CAMPOS

18.1 Aspecto[editar]

  • De este archivo se derivó:

19 Fuentes[editar]

20 Cursiva[editar]

{{véase|
*[[Ortotipografía en actos]] 
*[[Ortotipografía en arte]] 
*[[Ortotipografía en ciencias naturales]] 
*[[Ortotipografía en deportes]] 
*[[Ortotipografía en derecho]] 
*[[Ortotipografía en economía]] 
*[[Ortotipografía en geografía]] 
*[[Ortotipografía en historia]] 
*[[Ortotipografía en matemáticas]] 
*[[Ortotipografía en medicina]] 
*[[Ortotipografía en premios, condecoraciones…]] 
*[[Ortotipografía en religión]] 
*[[Ortotipografía en telecomunicaciones]]
}}
{{sobre|ortotipografía}}
20.1 Ortotipografía por temas