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FÁBULAS
Félix María de Samaniego (1745-1801)
LIBRO TERCERO

  • FÁBULA I
    El águila y el cuervo
Á DON TOMÁS DE IRIARTE
En mis versos, Iriarte,
Ya no quiero más arte,
Que poner á los tuyos por modelo.
Á competir anhelo
Con tu numen, que el sabio mundo admira,
Si me prestas tu lira,
Aquella en que tocaron dulcemente
Música[1] y poesía juntamente.
Esto no puede ser: ordena Apolo
Que digno solo tú[2], la pulses solo.
¿Y por qué solo tú? ¿Pues cuando menos
No he de hacer versos fáciles, amenos,
Sin ambicioso ornato?
¿Gastas otro poético aparato?
Si tú sobre el Parnaso[3] te empinases,
Y desde allí cantases:
Risco tramonto de época altanera,
Góngora[4] que te siga, te dijera;
Pero si vas marchando por el llano,
Cantándonos en verso castellano
Cosas claras, sencillas, naturales,
Y todas ellas tales,
Que aun aquel que no entiende poesía
Dice: Eso yo también me lo diría;[5]
¿Por qué no he de imitarte, y aun acaso
Antes que tú trepar por el Parnaso?
No imploras las Sirenas, ni las Musas
Ni de númenes usas,
Ni aun siquiera confías en Apolo.
Á la naturaleza imploras sólo:
Y ella sabia te dicta sus verdades.
Yo te imito: no invoco á las deidades;
Y por mejor consejo,
Sea mi sacro numen cierto viejo;
Esopo digo. Díctame, machucho[6],
Una de tus patrañas, que te escucho.
Una Águila rapante,
Con vista perspicaz, rápido vuelo,
Descendiendo veloz de junto al cielo,
Arrebató un Cordero en un instante.
Quiere un Cuervo imitarla: de un Carnero
En el vellón sus uñas hacen presa:
Queda enredado entre la lana espesa,
Como pájaro en liga prisionero.
Hacen de él los pastores vil juguete[7],
Para castigo de su intento necio.
Bien merece la burla y el desprecio
El Cuervo que á ser Águila se mete.
El Viejo me ha dictado esta patraña,
Y astutamente así me desengaña.
Esa facilidad, esa destreza
Con que arrebató el Águila su pieza,
Fué la que engañó al Cuervo, pues creía
Que otro tanto, á lo menos, él haría.
Mas ¿qué logró? servirle[8] de escarmiento.
Ojalá que sirviese á más de ciento
Poetas de mal gusto inficionados:
Y dijesen, cual yo desengañados,
El Águila eres tú, divino Iriarte;
Yo no pretendo más sino admirarte:
Sea tuyo el laurel, tuya la gloria,
Y no sea yo el Cuervo de la historia.


EDICIÓN   Librería Armand Colin. París, 1902
Fuente: Project Gutenberg (dominio público)
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1 Biblioenlaces[editar]

1.1 Índice del libro

LIBRO TERCERO

1. El águila y el cuervo  •  2. Los animales con peste  •  3. El milano enfermo  •  4. El león envejecido  •  5. La zorra y la gallina  •  6. La cierva y el león  •  7. El león enamorado  •  8. Congreso de los ratones  •  9. El lobo y la oveja  •  10. El hombre y la pulga  •  11. El cuervo y la serpiente  •  12. El asno y las ranas  •  13. El asno y el perro  •  14. El león y el asno cazando  •  15. El charlatán y el rústico

Introducción  •  Prólogo del autor
LIBRO PRIMERO  •  LIBRO SEGUNDO  •  LIBRO TERCERO  •  LIBRO CUARTO  •  LIBRO QUINTO
LIBRO SEXTO  •  LIBRO SÉPTIMO  •  LIBRO OCTAVO  •  LIBRO NONO
Léxico  •  Apéndice
ÍNDICE DE LA OBRA

1.2 Biblioteca

Catálogo  •  Ayuda


notas   (n.e.) nota del editor

  1. (n.e.) Música. Se refiere al poema de La Música, del mismo Iriarte.
  2. (n.e.) Que digno solo tú, es decir que: Siendo tú solo digno de ello...
  3. (n.e.) De Parnaso se derivan parnasiano y parnasillo.
  4. (n.e.) De Góngora vienen: gongorino, gongorismo y gongorizar.
  5. (n.e.) Eso yo también me lo diría. Éste es un españolismo muy frecuente. Recuérdense las frases: Tú te lo quieres, fraile mostén: comerse los codos de hambre, etc.
  6. (n.e.) Machucho. Sinón.: Juicioso, sesudo, maduro.
  7. (n.e.) Juguete, viene de jugar, y lo mismo jugada, jugador, juego, jugarreta. De juguete se derivan: juguetear, juguetería, juguetón.
  8. (n.e.) Servirle. Hay ediciones en que se lee servirme.