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FÁBULAS
Félix María de Samaniego (1745-1801)
LIBRO PRIMERO

  • FÁBULA V
    El Águila y el Escarabajo
Samaniego el águila y el escarabajo 1902.jpg

    «¡Qué me matan! favor»: así clamaba
Una Liebre infeliz, que se miraba
En las garras de un Águila sangrienta.
A las voces, según Esopo cuenta,
Acudió un compasivo Escarabajo;
Y viendo a la cuitada[1] en tal trabajo,
Por libertarla de tan cruda muerte,
Lleno de horror exclama de esta suerte:
    —Oh reina de las aves escogida,
¿Por qué quitas la vida
A este pobre animal, manso y cobarde?
¿No sería mejor hacer alarde
De devorar a dañadoras fieras:
O ya que resistencia hallar no quieras,
Cebar tus uñas y tu corvo pico
En el frío cadáver[2] de un borrico?—
Cuando el Escarabajo así decía,
El Águila con desprecio se reía;
Y sin usar de más atenta frase,
Mata, trincha, devora, pilla y vase.
    El pequeño animal así burlado,
Quiere verse vengado.
En la ocasión primera
Vuela al nido del Águila altanera:
Halla solos los huevos y, arrastrando,
Uno por uno fuélos[3] despeñando.
Mas como nada alcanza
A dejar satisfecha una venganza,
Cuantos huevos ponía en adelante
Se los hizo tortilla en el instante.
    La reina de las aves sin consuelo,
Remontando su vuelo,
A Júpiter excelso humilde llega,
Expone su dolor, pídele, ruega
Remedie tanto mal. El dios propicio,
Por un incomparable beneficio,
En su regazo hizo que pusiese
El Águila sus huevos, y se fuese;
Que a la vuelta, colmada de consuelos,[4]
Encontraría hermosos sus polluelos.[5]
    Supo el Escarabajo el caso todo;
Astuto e ingenioso, hace de modo,
Que una bola fabrica diestramente
De la materia en que continuamente
Trabajando se halla,
Cuyo nombre se sabe, aunque se calla;
Y que, según yo pienso,
Para los dioses no es muy buen incienso.
Carga con ella, vuela, y atrevido
Pone su bola en el sagrado nido.
Júpiter que se vió con tal basura,
Al punto sacudió su vestidura,
Haciendo, al arrojar la albondiguilla,
Con la bola y los huevos su tortilla.
    Del trágico suceso noticiosa,
Arrepentida el Águila y llorosa,
Aprendió esta lección a mucho precio:
A nadie se le trate con desprecio,
Como al Escarabajo;
Porque al más miserable, vil y bajo,
Para tomar venganza, si se irrita,
¿Le faltará siquiera una bolita?[6]


EDICIÓN   Librería Armand Colin. París, 1902
Fuente: Project Gutenberg (dominio público)
leermas.gif BIBLIO info

1 Biblioenlaces[editar]

1.1 Índice del libro

Prólogo del autor
LIBRO PRIMERO

1. El asno y el cochino  •  2. La cigarra y la hormiga  •  3. El muchacho y la fortuna  •  4. La codorniz  •  5. El águila y el escarabajo  •  6. El león vencido por el hombre  •  7. La zorra y el busto  •  8. El ratón de la corte y el del campo  •  9. El herrero y el perro  •  10. La zorra y la cigüeña  •  11. Las moscas  •  12. El leopardo y las monas  •  13. El ciervo en la fuente  •  14. El león y la zorra  •  15. La cierva y el cervato  •  16. El labrador y la cigüeña  •  17. La serpiente y la lima  •  18. El calvo y la mosca  •  19. Los dos amigos y el oso  •  20. El águila, la gata y la jabalina

Introducción  •  Prólogo del autor
LIBRO PRIMERO  •  LIBRO SEGUNDO  •  LIBRO TERCERO  •  LIBRO CUARTO  •  LIBRO QUINTO
LIBRO SEXTO  •  LIBRO SÉPTIMO  •  LIBRO OCTAVO  •  LIBRO NONO
Léxico  •  Apéndice
ÍNDICE DE LA OBRA

1.2 Biblioteca

Catálogo  •  Ayuda


notas   (n.e.) nota del editor

  1. cuitado: afligido, desventurado (DLE en línea)
  2. frío cadáver: epíteto (frío)
  3. (n.e.) Fuélos. Los pronombres enclíticos me, te, se, la, lo, los, les, etc., se unen al verbo siempre, en el gerundio, infinitivo é imperativo. En los demás tiempos puede unirse ó no, según convenga.
  4. (n.e.) De consuelos, es galic. Se dice mejor en singular.
  5. (n.e.) Polluelo, dim. de pollo. Hay también: empollar, pollada, pollera, pollería, pollero, pollez, pollito, pollico, pollastre, pollancón, pollarancón, pollastrón y pollino; este último es prov. de Asturias.
  6. (n.e.) Bolita, diminutivo de bola. Otros deriv.: boliche, bolichero, embolar, etc.