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OBRAS ESCOGIDAS
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)

RIMAS (LXVI - LXX)


1 ¿De dónde vengo?...[editar]


LXVI

¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero

De los senderos busca:

Las huellas de unos pies ensangrentados

Sobre la roca dura;

Los despojos de un alma hecha jirones

En las zarzas agudas,

Te dirán el camino

Que conduce á mi cuna.



¿Adónde voy? El más sombrío y triste

De los páramos cruza;

Valle de eternas nieves y de eternas

Melancólicas brumas.

En donde esté una piedra solitaria

Sin inscripción alguna,

Donde habite el olvido,

Allí estará mi tumba.



2 Qué hermoso es ver el día...[editar]


LXVII

¡Qué hermoso es ver el día

Coronado de fuego levantarse,

Y á su beso de lumbre

Brillar las olas y encenderse el aire!



¡Qué hermoso es tras la lluvia

Del triste otoño en la azulada tarde,

De las húmedas flores

El perfume aspirar hasta saciarse!



¡Qué hermoso es cuando en copos

La blanca nieve silenciosa cae,

De las inquietas llamas

Ver las rojizas lenguas agitarse!



¡Qué hermoso es cuando hay sueño

Dormir bien... y roncar como un sochantre...

Y comer... y engordar!... ¡y qué desgracia

Que esto sólo no baste!



3 No sé lo que he soñado...[editar]


LXVIII

No sé lo que he soñado

En la noche pasada;

Triste, muy triste debió ser el sueño,

Pues despierto la angustia me duraba.



Noté, al incorporarme,

Húmeda la almohada,

Y por primera vez sentí, al notarlo,

De un amargo placer henchirse el alma.



Triste cosa es el sueño

Que llanto nos arranca;

Mas tengo en mi tristeza una alegría...

¡Sé que aún me quedan lágrimas!



4 Al brillar un relámpago nacemos...[editar]


LXIX

Al brillar un relámpago nacemos,

Y aún dura su fulgor cuando morimos:

¡Tan corto es el vivir!



La gloria y el amor tras que corremos,

Sombras de un sueño son que perseguimos:

¡Despertar es morir!



5 Cuántas veces al pie de las musgosas paredes...[editar]


LXX

¡Cuántas veces al pie de las musgosas

Paredes que la guardan,

Oí la esquila que al mediar la noche

A los maitines llama!



¡Cuántas veces trazó mi triste sombra

La luna plateada,

Junto á la del ciprés, que de su huerto

Se asoma por las tapias!



Cuando en sombras la iglesia se envolvía,

De su ojiva calada,

¡Cuántas veces temblar sobre los vidrios

Vi el fulgor de la lámpara!



Aunque el viento en los ángulos oscuros

De la torre silbara,

Del coro entre las voces percibía

Su voz vibrante y clara.



En las noches de invierno, si un medroso

Por la desierta plaza

Se atrevía á cruzar, al divisarme

El paso aceleraba.



Y no faltó una vieja que en el torno

Dijese á la mañana,

Que de algún sacristán muerto en pecado

Acaso era yo el alma.



A oscuras conocía los rincones

Del atrio y la portada;

De mis pies las ortigas que allí crecen

Las huellas tal vez guardan.



Los buhos que espantados me seguían

Con sus ojos de llamas,

Llegaron á mirarme con el tiempo

Como á un buen camarada.



A mi lado sin miedo los reptiles

Se movían á rastras;

¡Hasta los mudos santos de granito

Vi que me saludaban!


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Rimas



EDICIÓN   Imprenta Española, calle del Olivar, núm. 8. Madrid, 1912.
Fuente: Project Gutenberg (dominio público)
leermas.gif BIBLIO info

6 Biblioenlaces[editar]

6.1 Índice del libro

INTRODUCCIÓN
LEYENDAS
Maese Pérez el organista  •  Los ojos verdes  •  El rayo de luna  •  Tres fechas  •  La corza blanca  •  La rosa de pasión  •  La promesa  •  El Monte de las Ánimas  •  El gnomo  •  El Miserere  •  Las hojas secas  •  La Venta de los Gatos
DESDE MI CELDA (Cartas literarias)
Carta primera  •  Carta segunda  •  Carta tercera  •  Carta cuarta  •  Carta quinta  •  Carta sexta  •  Carta séptima  •  Carta octava  •  Carta novena
RIMAS
I a V  •  VI a X  •  XI a XV  •  XVI a XX  •  XXI a XXV  •  XXVI a XXX  •  XXXI a XXXV  •  XXXVI a XL  •  XLI a XLV  •  XLVI a L  •  LI a LV  •  LVI a LX  •  LXI a LXV  •  LXVI a LXX  •  LXXI a LXXVI

6.2 Biblioteca

Catálogo  •  Ayuda


notas