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OBRAS ESCOGIDAS
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)

RIMAS (XLI - XLV)


1 Tú eras el huracán...[editar]


XLI

Tú eras el huracán, y yo la alta

Torre que desafía su poder:

¡Tenías que estrellarte ó abatirme!...

¡No pudo ser!



Tú eras el Océano y yo la enhiesta

Roca que firme aguarda su vaivén:

¡Tenías que romperte ó que arrancarme!...

¡No pudo ser!



Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados

Uno á arrollar, el otro á no ceder;

La senda estrecha, inevitable el choque...

¡No pudo ser!



2 Cuando me lo contaron sentí el frío...[editar]


XLII

Cuando me lo contaron sentí el frío

De una hoja de acero en las entrañas;

Me apoyé contra el muro, y un instante

La conciencia perdí de donde estaba.



Cayó sobre mi espíritu la noche;

En ira y en piedad se anegó el alma...

¡Y entonces comprendí por qué se llora,

Y entonces comprendí por qué se mata!



Pasó la nube de dolor... con pena

Logré balbucear breves palabras...

¿Quién me dió la noticia?... Un fiel amigo...

¡Me hacía un gran favor!... Le di las gracias.



3 Dejé la luz á un lado...[editar]


XLIII

Dejé la luz á un lado, y en el borde

De la revuelta cama me senté,

Mudo, sombrío, la pupila inmóvil

Clavada en la pared.



¿Qué tiempo estuve así? No sé: al dejarme

La embriaguez horrible del dolor,

Expiraba la luz, y en mis balcones

Reía el sol.



Ni sé tampoco en tan terribles horas

En qué pensaba ó qué pasó por mí;

Sólo recuerdo que lloré y maldije,

Y que en aquella noche envejecí.



4 Como en un libro abierto...[editar]


XLIV

Como en un libro abierto

Leo de tus pupilas en el fondo;

¿Á qué fingir el labio

Risas que se desmienten con los ojos?



¡Llora! No te avergüences

De confesar que me quisiste un poco.

¡Llora! Nadie nos mira.

Ya ves; yo soy un hombre... ¡y también lloro!



5 En la clave del arco mal seguro...[editar]


XLV

En la clave del arco mal seguro,

Cuyas piedras el tiempo enrojeció,

Obra de cincel rudo, campeaba

El gótico blasón.



Penacho de su yelmo de granito.

La hiedra que colgaba en derredor

Daba sombra al escudo, en que una mano

Tenía un corazón.



Á contemplarlo en la desierta plaza

Nos paramos los dos:

Y «ése—me dijo—es el cabal emblema

De mi constante amor.»



¡Ay! es verdad lo que me dijo entonces:

Verdad que el corazón

Lo llevará en la mano... en cualquier parte...

Pero en el pecho, no.


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Rimas



EDICIÓN   Imprenta Española, calle del Olivar, núm. 8. Madrid, 1912.
Fuente: Project Gutenberg (dominio público)
leermas.gif BIBLIO info

6 Biblioenlaces[editar]

6.1 Índice del libro

INTRODUCCIÓN
LEYENDAS
Maese Pérez el organista  •  Los ojos verdes  •  El rayo de luna  •  Tres fechas  •  La corza blanca  •  La rosa de pasión  •  La promesa  •  El Monte de las Ánimas  •  El gnomo  •  El Miserere  •  Las hojas secas  •  La Venta de los Gatos
DESDE MI CELDA (Cartas literarias)
Carta primera  •  Carta segunda  •  Carta tercera  •  Carta cuarta  •  Carta quinta  •  Carta sexta  •  Carta séptima  •  Carta octava  •  Carta novena
RIMAS
I a V  •  VI a X  •  XI a XV  •  XVI a XX  •  XXI a XXV  •  XXVI a XXX  •  XXXI a XXXV  •  XXXVI a XL  •  XLI a XLV  •  XLVI a L  •  LI a LV  •  LVI a LX  •  LXI a LXV  •  LXVI a LXX  •  LXXI a LXXVI

6.2 Biblioteca

Catálogo  •  Ayuda


notas