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LIBRO PRIMERO

FÁBULA V
Arrepentida el Águila y llorosa
Aprendió esta lección a mucho precio: A nadie se le trate con desprecio…
    «¡Qué me matan! favor»: así clamaba
Una Liebre infeliz, que se miraba
En las garras de un Águila sangrienta.
A las voces, según Esopo cuenta,
Acudió un compasivo Escarabajo;
Y viendo a la cuitada[1] en tal trabajo,
Por libertarla de tan cruda muerte,
Lleno de horror exclama de esta suerte:
    —Oh reina de las aves escogida,
¿Por qué quitas la vida
A este pobre animal, manso y cobarde?
¿No sería mejor hacer alarde
De devorar a dañadoras fieras:
O ya que resistencia hallar no quieras,
Cebar tus uñas y tu corvo pico
En el frío cadáver[2] de un borrico?—
Cuando el Escarabajo así decía,
El Águila con desprecio se reía;
Y sin usar de más atenta frase,
Mata, trincha, devora, pilla y vase.
    El pequeño animal así burlado,
Quiere verse vengado.
En la ocasión primera
Vuela al nido del Águila altanera:
Halla solos los huevos y, arrastrando,
Uno por uno fuélos despeñando.
Mas como nada alcanza
A dejar satisfecha una venganza,
Cuantos huevos ponía en adelante
Se los hizo tortilla en el instante.
    La reina de las aves sin consuelo,
Remontando su vuelo,
A Júpiter excelso humilde llega,
Expone su dolor, pídele, ruega
Remedie tanto mal. El dios propicio,
Por un incomparable beneficio,
En su regazo hizo que pusiese
El Águila sus huevos, y se fuese;
Que a la vuelta, colmada de consuelos,
Encontraría hermosos sus polluelos.
    Supo el Escarabajo el caso todo;
Astuto e ingenioso, hace de modo,
Que una bola fabrica diestramente
De la materia en que continuamente
Trabajando se halla,
Cuyo nombre se sabe, aunque se calla;
Y que, según yo pienso,
Para los dioses no es muy buen incienso.
Carga con ella, vuela, y atrevido
Pone su bola en el sagrado nido.
Júpiter que se vió con tal basura,
Al punto sacudió su vestidura,
Haciendo, al arrojar la albondiguilla,
Con la bola y los huevos su tortilla.
    Del trágico suceso noticiosa,
Arrepentida el Águila y llorosa,
Aprendió esta lección a mucho precio:
A nadie se le trate con desprecio,
Como al Escarabajo;
Porque al más miserable, vil y bajo,
Para tomar venganza, si se irrita,
¿Le faltará siquiera una bolita?

Félix María Samaniego (Laguardia, 1745 - † 1801)
EDICIÓN   Librería Armand Colin, París 1902
Fuente: Project Gutenberg (dominio público)
leermas.gif BIBLIO info

notas

  1. cuitado: afligido, desventurado (DLE en línea)
  2. frío cadáver: epíteto (frío)


Del mismo libro (L1):
Prólogo del autor
El águila, la gata y la jabalina  •  El águila y el escarabajo  •  El asno sesudo  •  El asno y el caballo  •  El charlatán  •  El ciervo en la fuente  •  Congreso de los ratones  •  El cuervo y el zorro  •  El hacha y el mango  •  El herrero y el perro  •  El león y el ratón  •  El muchacho y la fortuna  •  El ratón de la corte y el del campo  •  El viejo y la muerte  •  El zagal y las ovejas  •  La alforja  •  La cigarra y la hormiga  •  La lechera  •  La zorra y la gallina  •  Las dos ranas  •  Los animales con peste

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