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Algunos sólo aprecian la literatura extranjera, y no tienen la menor noticia de la de su nación.

FÁBULA XLI
    El Té[1], viniendo del imperio chino,
Se encontró con la Salvia en el camino.
Ella le dijo: "¿Adónde vas, compadre?"
    —"A Europa voy, comadre,
Donde sé que me compran a buen precio."
    —"Yo (respondió la Salvia) voy a China,
Que allá con sumo aprecio
Me reciben por gusto y medicina.
En Europa me tratan de salvaje,
Y jamás he podido hacer fortuna."
    —"Anda con Dios. No perderás el viaje,
Pues no hay nación alguna
Que a todo lo extranjero
No dé con gusto aplausos y dinero."
    La Salvia me perdone,
Que al comercio su máxima se opone.
Si hablase del comercio literario,
Yo no defendería lo contrario;
Porque en él para algunos es un vicio
Lo que es en general un beneficio;
Y español que tal vez recitaría
Quinientos versos de Boileau y el Taso,
Puede ser que no sepa todavía
En qué lengua los hizo Garcilaso.
Tomás de Iriarte (1750-1791)
EDICIÓN   Oxford University Press, 1917
Fuente: Project Gutenberg (dominio público)
leermas.gif BIBLIO info

notas

  1. : infusión (te/té, tilde diacrítica).


Del mismo libro (L4):
La abeja y el cuclillo  •  La abeja y los zánganos  •  El asno y su amo  •  El buey y la cigarra  •  El burro flautista  •  La cabra y el caballo  •  Los dos conejos  •  La criada y la escoba  •  Los cuatro lisiados  •  La discordia de los relojes  •  El elefante y otros animales  •  Los huevos  •  El jilguero y el cisne  •  Los dos loros y la cotorra  •  La mona  •  El oso, la mona y el cerdo  •  El pedernal y el eslabón  •  El ratón y el gato  •  El ruiseñor y el gorrión  •  El té y la salvia  •  La urraca y la mona  •  El volatín y su maestro

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