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España es el epónimo de una conocida plaza de Roma.

Un epónimo es el nombre de una persona o de un lugar que sirve para designar un pueblo, una época, una enfermedad, una unidad, etc.,[1] es decir, un epónimo es una persona o cosa que da nombre a otra persona o cosa.

Francisco de Quevedo (1580-1645) con sus particulares gafas sin patillas, que hoy llamamos quevedos.

Así, Francisco de Quevedo es el epónimo de quevedos (cierto tipo de gafas); Alois Alzheimer es el epónimo de enfermedad de Alzheimer; el personaje de Harry Potter es el epónimo de los libros que relatan sus historias (como Harry Potter y la piedra filosofal); Michael Faraday es el epónimo de la unidad faradio; el físico Ernest O. Lawrence es el epónimo del elemento químico llamado laurencio, mientras que California es el epónimo del californio, etc. En la actualidad, abundan marcas comerciales epónimas, como Kleenex, epónimo de clínex (‘pañuelo de papel’).

Además de funcionar como sustantivo puede hacerlo como adjetivo:

Tros fue el héroe epónimo de Troya, y Rómulo el de los romanos.

A menudo se denomina de modo impropio epónimo a la persona o cosa que recibe el nombre.

1 Creación de términos por eponimia[editar]

La eponimia, es decir, el proceso de crear una palabra a partir de otro nombre, es un procedimiento habitual para crear neologismos y está relacionada con la metonimia, la lexicalización y la etimología.

Hay básicamente tres formas de crear denominaciones por eponimia:

  • Un genérico seguido de un complemento con de. En estos casos, se conserva la ortografía del epónimo:
ley de Newton, complejo de Edipo, aparato de Golgi, lazarillo de Tormes
  • Un genérico, que va en minúscula, con el epónimo en aposición. La ortografía aquí es variable y puede adaptarse el epónimo al español, con minúscula, o puede dejarse el original. La minúscula es lo recomendado por la OLE en variedades y tipos de alimentos, aparatos...:
efecto Compton, ley Sinde, grado Celsius, calle Alcalá
método Stanislavski, estilo Luis XV, era Meiji
baño maría, motor diésel o dísel, cóctel molotov
  • El nombre propio original, adaptado si es necesario, funciona como común, es decir, se lexicaliza. A los nombres comunes así formados se les llama a veces deonomásticos. Ocasionalmente se deja sin adaptar, pero en cursiva si no sigue las pautas ortográficas del español:
zepelín, clínex, delco, jeep

En algunos casos, un mismo concepto tiene dos formaciones:

el mal de Alzheimer ~ el alzhéimer
el baño de María ~ el baño maría
un perro de san Bernardo ~ un sambernardo
calle Alcalá ~ calle de Alcalá
cultura Nazca ~ cultura de Nazca

También se pueden crear nombres propios por eponimia. Un caso característico es el de centros educativos que toman su nombre de una persona o lugar:

Colegio Público Simón Bolívar

Antes era costumbre dar el epónimo entre comillas (es decir, Colegio Público «Simón Bolívar»), pero hoy lo normal es prescindir de ellas.

2 Notas y referencias[editar]

  1. «epónimo» en el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española. Edición impresa: ISBN 978-84-239-6814-5.

Este artículo fue seleccionado como destacado en 2017-06-05.