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Representación escultórica de la alegoría de la justicia: una mujer con los ojos vendados (imparcialidad) y una espada a su alcance (rigor), mientras sostiene los platillos de la balanza (equidad).

Según el DRAE, apólogo es lo mismo que fábula. También son términos equivalentes para José Coll en su Compendio de retórica y poética (1914).

No obstante, algunos autores establecen ciertas diferencias.

Apólogo es el relato en prosa de una historia fabulosa que bajo el velo de la alegoría nos presenta una verdad. Animales, dioses, hombres, cosas insensibles, y aún seres abstractos y metafísicos nos hablan instruyéndonos sobre algún principio ético o moral o de comportamiento. El sentido moral, la moraleja o adfabulatio, puede permanecer oculto hasta el instante mismo de la conclusión, si bien en ocasiones se presenta también al principio.

La fábula, generalmente más breve, está escrita en prosa o en verso, y presenta a animales y cosas inanimadas como protagonistas.

Así pues, consideraremos el apólogo como género y la fábula como especie. La lengua corriente, tal como recoge el DRAE, usa alternativamente ambos términos, si bien apólogo es más erudito.

La alegoría, que puede estar protagonizada por ideas abstractas en forma humana o humanoide, no necesita explicar la verdad que en sí encierra, pues la exactitud de sus relaciones con ella se manifiesta a cada paso.

Otros relatos simbólicos, como la parábola, pueden no poseer ningún fin de instrucción moral en sí mismos, sino revelar la situación desesperada del hombre en la realidad (parábola kafkiana). En realidad son subgéneros del género didáctico.

1 Lecturas[editar]

  • Miguel de Cervantes (1547-1616), Don Quijote de la Mancha (1605-1615)
    Segunda parte, capítulo XII
    De la estraña aventura que le sucedió al valeroso don Quijote con el bravo Caballero de los Espejos. La comedia y el ajedrez como 'alegorías' de la vida:

«—Dime: ¿no has visto tú representar alguna comedia adonde se introducen reyes, emperadores y pontífices, caballeros, damas y otros diversos personajes? Uno hace el rufián, otro el embustero, éste el mercader, aquél el soldado, otro el simple discreto, otro el enamorado simple; y, acabada la comedia y desnudándose de los vestidos della, quedan todos los recitantes iguales.
—Sí he visto -respondió Sancho-.
—Pues lo mismo -dijo don Quijote- acontece en la comedia y trato de este mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices, y, finalmente, todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia; pero, en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura.
—¡Brava comparación! -dijo Sancho-, aunque no tan nueva que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego del ajedrez, que, mientras dura el juego, cada pieza tiene su particular oficio; y, en acabándose el juego, todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura.
—Cada día, Sancho -dijo don Quijote-, te vas haciendo menos simple y más discreto».

2 Véase también[editar]

2.1 lecturas[editar]

3 Referencias[editar]

  • Calandrelli, M., Diccionario filológico-comparado de la lengua castellana, Buenos Aires, 1880-1916, 12 vol.
  • Pedro María de Olive, Diccionario de sinónimos de la lengua castellana, París, 1891.
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