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1 cierto, evidente[editar]

Decimos que una cosa es evidente cuando la mente percibe de pronto el enlace de las ideas que la componen. No pudiendo hallar la mente en el momento el enlace de las ideas que componen el objeto, tiene que valerse de un cierto número de ideas intermedias para lograrlo, y esto es adquirir certeza de la cosa.

Cuando decimos que el todo es mayor que su parte sentamos una proposición evidente por sí misma; porque nuestra inteligencia percibe de pronto y sin ninguna idea intermedia, la relación que hay entre las ideas del todo y de lo más grande, con las de la parte y lo más pequeño.

Pero cuando sentamos esta proposición: el cuadrado de la hipotenusa de un triángulo rectángulo es igual a la suma de los cuadrados de los dos lados, sentamos una proposición cierta, pero no evidente en si misma; porque se necesitan muchas proposiciones intermedias y consecutivas para hallar la verdad.

También podriamos distinguir la evidencia de la certidumbre, diciendo que aquella pertenece a las verdades puramente especulativas de la metafísica y de las matemáticas; y la certidumbre a los objetos físicos y a los fenómenos que se observan en la naturaleza y cuyos conocimientos adquirimos por medio de los sentidos. Según esto es evidente que el cuadrado de la hipotenusa es igual a los cuadrados de los dos lados en un triángulo rectángulo, y cierto que el imán atrae al hierro.

2 Referencias[editar]

Pedro María de Olive, Diccionario de sinónimos de la lengua castellana, París, 1891.