Wikilengua
Ir a la navegaciónIr a la búsqueda

1 crimen, falta, pecado, delito, maldad, ruindad[editar]

Llamamos falta en sentido recto a toda privación o defecto de la cosa; así decimos falta de medios, de dinero, de salud, de lluvias, de entendimiento, de juicio, de memoria, de previsión. Hablando de un mal que se ha causado o de un bien que se ha dejado de hacer, se dice: se ha cometido una falta. Caer en falta es no cumplir con la obligación o con la buena correspondencia.

El crimen es una falta, pero grave: es un delito, una culpa, que merece castigo, que está sujeto a las leyes y la la opinión, ya privada, ya pública. El crimen perturba siempre el orden social; por lo tanto no puede ser leve como la falta.

El delito por lo común nace de la desobediencia o de la rebelión contra la autoridad legítima; es una violación de la ley civil, y se usa de esta palabra más comunmente en los negocios judiciales.

La maldad fija más la intensidad del crimen y del delito, pues proviene de una corrupción del corazón, y por lo tanto es contraria a sus buenos sentimientos, a la fe pública, a la que falta, y a la tranquilidad de la ciudad.

Llamamos ruindad a cualquiera acción indecorosa, infame, vil; es pues una maldad, pero baja y rastrera.

El pecado puede ser leve, grave, muy grave y a veces horrendo. Esta palabra tomada en sentido recto pertenece a la religión, pues que el pecador falta a leyes de una buena conciencia.

Un ligero arrebato de cólera es una falta; la calumnia y el asesinato son crímenes; la gula y la lujuria, pecados; el desafío y el contrabando, delitos; el envenenamiento y los incendios, atroces maldades. Se perdonan las faltas, se castiga el crimen, se escudriña la naturaleza del delito, y se mira con horror a la maldad.

2 Referencias[editar]

Calandrelli, M., Diccionario filológico-comparado de la lengua castellana, Buenos Aires, 1880-1916, 12 vol.