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1 aplacar, calmar, pacificar[editar]

Aplacar se aplica principalmente a la turbación o a la causa que produce la desavenencia y discordia entre diferentes personas y objetos.

Calmar se dice meramente de la cosa que está conturbada, o de la misma turbación sin ninguna otra relación.

Se aplacan las riñas de los enemigos, las desavenencias entre las familias, las sediciones, los motines; se calman las personas irritadas y sus acaloramientos, las pasiones, el dolor, la causa, el motivo y el efecto de la agitación en sí misma. Diremos en pocas palabras que se aplaca lo que daña, lo que puede dañar, o se dispone á hacerlo, y se calma lo que está agitado, lo que agita o la agitación en sí misma.

La palabra misma pacificar indica la idea de restablecer la paz, tranquilizar, aquietar personas y cosas; y así llamamos mar pacífico al que no siéndolo en realidad, se le ha supuesto siempre en calma. Pacificar se usa mucho aun hablando de las cosas insensibles, turbadas o alteradas, como pacificar los vientos, los temperamentos, etc. Algunos lo dicen hablando de los animales.

La diferencia que advertimos entre aplacar y pacificar consiste en que la pacificacion nace de una tercera persona que llamamos pacificador, y es como un mediador, negociador, reconciliador en virtud de títulos, poderes, en casos de disturbios y guerra entre dos potencias, en las intestinas divisiones de un esta dos, en las enemistades de familias, resultando convenciones, tratados, arreglos recíprocos que aprueban luego ambas partes.

2 Referencias[editar]

Calandrelli, M., Diccionario filológico-comparado de la lengua castellana, Buenos Aires, 1880-1916, 12 vol.