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Creo que el nombre del artículo debería ser "Delante mío". Ya es la cosa mala, para poner encima la forma femenina, que es peor.--Pedro Carrión López 00:46 4 feb 2008 (CET)



Pedro Carrión: Puedes hacer lo que quieras con la entrada Delante mío/ Delante mía.
He notado que eres muy comedido al corregir a otros (tímido, te llamas tú) y ese gesto yo lo valoro mucho y lo aplaudo. Te explico por qué yo escribí conscientemente Delante mía... y siempre defenderé que sea así:
No estoy de acuerdo con los ultra-feminismos que hoy se intentan implantar en el lenguaje (todos y todas; todos/as; tod@s; compañeros y compañeras; españoles y españolas .......), pero lo que sí critico es que en las entradas de diccionarios o enciclopedias, no figuren las entradas por riguroso orden alfabético. Así, en un diccionario de gentilicios (por ejemplo), opino que lo correcto sería bargueña, -o Natural o vencino de Bargas, localidad de la proovincia de Toledo y no lo contrario como se viene haciendo sistemáticamente. Ahí, el ultra-feminismo-lingüista no pone el mísmo énfasis que en otras cosas del lenguaje que a mí me parecen ridículas, repetitivas y superfluas.

Y no; mi profesión no es la de profesor ni nada que se lo parezca, según un comentario que le haces a Javier Bezos con excesiva seguridad. Siempre fui obrero manual (profesional de oficio de la electricidad). Lo demás de mi biografía lo podrás ver si tienes a bien pinchar en mi nombre. Así que siéntete sin remordimientos corrigiendo y mejorando los artículos míos.--Jesús Herrera Peña 14:36 4 feb 2008 (CET)

No me he atrevido a quitar el aviso (?) Este artículo carece de referencias pero yo creo que será aceptado como buena referencia, este comentario que Fernando Lázaro Carreter hace en su libro EL DARDO EN LA PALABRA:
... No ya de la plebe, sino del puro lumpen lingüístico ha salido el hoy triunfal delante mío o detrás tuyo. Era como un polvo añejo do quieto en los recovecos del idioma, sobre el que han soplado los medios de difusión. Hoy sale por los receptores en densas nubes, y pica en los oídos. Obviamente, los pronombres mío, tuyo, suyo, nuestro, vuestro, con sus femeninos y plurales, son posesivos. Señalan que algo pertenece a la persona gramatical, y sólo entonces sustituyen a de mí, de tí, de él... La agreste flor consiste en emplear tales formas como meros indicadores personales sin valor posesivo, complementando a adverbios de lugar: «cuando alguien va delante mío»..., en vez de «delante de mí», decía el motorista Sito Pons a raíz de su segunda gesta mundial, explicando cuánto le molestaba ver la espalda de cualquier rival.
Pero, claro, el gran campeón, de lengua materna catalana como Miguel Roca, se limita a repetir lo que oye a castellanos viejos o nuevos, a quienes escucha eso de «tienes la avispa detrás tuyo» o «vienen detrás nuestro».
--Jesús Herrera Peña 15:18 8 feb 2008 (CET)