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1 mucho, abundante, excesivo

Se diferencian estas palabras en que lo mucho se aplica a un número más que el regular de este o aquel género; lo abundante, a lo que llega al mayor término que le señaló la naturaleza; y lo excesivo a lo que, apartándose de las propiedades comunes, se distingue por llegar a un grado de fuerza o lozanía nunca visto. Ejemplos:

En junio hace mucho calor.
Una maja tiene mucha gracia.
Abundante es España en ingenios.
En la sierra, hay abundancia de lobos
El sol de julio es excesivo en las temperaturas subidas

Lo mucho se usa, lo abundante se necesita, lo excesivo sobra.

2 Referencias

Calandrelli, M., Diccionario filológico-comparado de la lengua castellana, Buenos Aires, 1880-1916, 12 vol.