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1 compeler, obligar, forzar, violentar

Entre todas estas palabras la que indica mayor esfuerzo contra la libertad, es la de violentar, sigue forzar, a esta compeler, y a compeler obligar. La obligación, pues, es la más débil y a la que más comúnmente[1] se falta, a la que mejor se elude y a la que más bien se resiste.

Así pues, obligar es un acto del poder que impone un precepto, que es necesario cumplir; compeler, una persecución, que más bien arranca que obtiene el consentimiento; forzar, un acto de fuerza y poder tan eficaz, que destruye enteramente la contraria voluntad; violentar, un acto de brutalidad y barbarie, que se vale del derecho de la fuerza para esclavizar una voluntad tenaz.

Los preceptos del Evangelio obligan a todos los cristianos, pero sin violencia, pues los deja en completa libertad con respecto a la acción misma de obedecerlos o no.
A veces os compelen las importunaciones de un hombre pesado y terco, a hacer lo que no queríais; pero no os fuerza precisamente pues podéis ser más tenaz que él en la resistencia.
Un poder invencible que se os sobrepone cuando seguís cualquier dirección, os fuerza a variarla, pero no os violenta, pues natural es que desistáis de vuestro intento cuando no lo podéis seguir sin exponeros a que se os violente.

2 Referencias

Calandrelli, M., Diccionario filológico-comparado de la lengua castellana, Buenos Aires, 1880-1916, 12 vol.

notas

  1. Red x.svgcomunmente, Yes check.svgcomúnmente
    -mente (sufijo)