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Bastante y suficiente sirven igualmente para indicar una cantidad; con esta diferencia: que el primero es más vago e ilimitado y tiene más relación con la cantidad que queremos adquirir, y el segundo, con la que queremos emplear.

Bastante supone que hay con abundancia y sin mezquindad alguna, lo que se quiere o necesita; y suficiente se contrae y ciñe a indicar lo que precisamente alcanza ó puede alcanzar a cubrir lo necesario para el caso.

Jamás tiene bastante el avaro, pues cuanto más tiene, más anhela tener, por lo que siempre está deseando y atesorando. Hablando de una persona abundante en bienes, se dice que es bastante rica, y esta palabra admite un sentido ilimitado; más si nos referimos a los gastos y obligaciones a que debe atender, decimos que es suficientemente rico para cubrirlos todos.

Vemos al mismo tienpo, en sentido contrario, que el hombre pródigo jamas tiene lo suficiente, pues su ansia de gastar y despilfarrar no tiene límites.

Se dice basta cuando ya no se quiere más; y tengo lo suficiente cuando se ha reunido lo que se necesita para el objeto.

Referencias

Calandrelli, M., Diccionario filológico-comparado de la lengua castellana, Buenos Aires, 1880-1916, 12 vol.